Unidad pastoral Santa María de Olárizu / Olarizuko Andre Maria Pastoral Barrutia


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Actualidad de Santa María de Olárizu

  • Caritas 210124

    caritas


    En la Unidad Pastoral Santa Mª de Olárizu, en el despacho de Cáritas y en la colecta de adviento que se hizo en las diversas parroquias, ha habido una generosa respuesta. Leer más...  

  • comentario B TO 3 210124

    fano


    ¿Qué hacer cuando Herodes Antipas encarcela al Bautista en la fortaleza de Maqueronte? No sabemos con certeza cómo reaccionaron sus discípulos, pero sí conocemos la reacción de Jesús. Leer más...  

  • comentario B TO 2 210117

    fano


    Las palabras que Jesús pronuncia en el evangelio de hoy descolocan, van al fondo, a las raíces mismas de nuestra vida. A dos discípulos del Bautista que comienzan a seguirlo Jesús les dice: “¿Qué buscáis?”. Leer más...  

  • datos con rostro 132

    anagrama


    Acabar con la precariedad en el empleo, la economía sumergida y que toda la ciudadanía Leer más...  

  • comentario B TN 6 210101

    fano


    Jesús apareció en Galilea cuando el pueblo judío vivía una profunda crisis religiosa. Llevaban mucho tiempo sintiendo la lejanía de Dios. Los cielos estaban “cerrados”. Leer más...  

  • Bodas de oro 201227

    sagrado cograzon


    El domingo de la fiesta de la Sagrada Familia celebramos, como todos los años en la Unidad Pastoral, la Eucaristía haciendo un recuerdo especial a todas las familias, y Leer más...

Lunes 25 de Enero del 2021

comentario B TN 4 210103

fano


Dios es hoy para muchos no solo un “Dios escondido”, sino un Dios imposible de encontrar. En bastantes personas instaladas en una vida pragmática, volcada casi totalmente en lo exterior, la relación con Dios ha quedado como atrofiada. Dios es hoy para no pocos una palabra sin contenido, una abstracción, tal vez un mal recuerdo que olvidar para siempre.

Para muchos contemporáneos, Dios se ha quedado mudo para siempre. No habla. Se ha convertido en un viejo personaje lejano y extraño. Algo que se va difuminando poco a poco en medio de las nieblas del alma.

Creyentes que tenían fe la han ido perdiendo, y no se mueven por recuperarla. Cristianos que tenían confianza en Jesucristo han ido sufriendo decepciones dolorosas a lo largo de la vida, y ya les parece esfuerzo no necesario volver a confiar. Personas que un día rezaron y de cuyo corazón no brota hoy invocación ni súplica alguna.

Cuántos hombres y mujeres viven en una especie de ateísmo gris, insípido y trivial en el que se han ido instalando poco a poco y del que parece imposible ya resurgir.

Hay también quienes buscan a Dios sinceramente, y su búsqueda se hace difícil y dura. ¿Cómo creer en un Dios bueno cuando millones de personas mueren de hambre sin que, al parecer, nadie nos sintamos responsables? ¿Cómo creer en un Dios que se calla cuando los seres humanos se destruyen unos a otros y hacen imposible la convivencia? ¿No tenemos derecho a gritar también nosotros con el salmista: “Por qué escondes tu rostro, por qué duermes?” Ante tanta injusticia, fracaso y dolor, ¿donde está Dios?

El evangelista nos responde algo desconcertante. Dios ha venido al mundo. “Ha venido a su casa, y los suyos no lo han recibido”. No se puede decir nada más inaudito en palabras más sencillas. A Dios no hay que buscarlo en lo alto del cielo, gobernando el cosmos con poder inmutable o dirigiendo la historia de la humanidad con mirada indiferente.

Dios está aquí, con nosotros, entre nosotros y en lo más profundo de nuestro ser. Dios está precisamente donde hemos dejado de buscarlo. Dios está en un hombre que nació pobremente en Belén y terminó ejecutado sin poder ni gloria alguna, en las afueras de Jerusalén.

Dios está en nuestra carne, nuestra impotencia y nuestro dolor. No es una metáfora piadosa decir que hoy Dios “pasa miedo en la UCI afectado por la covid”, “muere de hambre” en la Republica centroafricana, “está en paro” entre nosotros o “es ametrallado” en Siria o Kenia.

Aunque nuestra fe sea a veces “una llaga abierta” que nos hace gritar: “¿Donde está Dios?”, seguimos creyendo que Dios está con nosotros, sufriendo nuestros sufrimientos, luchando nuestras luchas y muriendo nuestra muerte. Por eso mantenemos viva la esperanza.

 

Si quieres ver la hoja de participación de la Unidad Pastoral para este tres de enero. PINCHA ABAJO



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