Unidad pastoral Santa María de Olárizu / Olarizuko Andre Maria Pastoral Barrutia

Sábado 08 de Agosto del 2020

comentario A TO13 200628

fano


Hace unos días, en un diálogo, escuché “la familia está sobrevalorada”. A mi, en mi situación familiar actual, viviendo ocupado y agradecido, entre problemas y ayudas,… me dolió la afirmación…. A mí me sale defender la familia y, cuando preparaba esta celebración, me ha dado tiempo a reflexionar.

Con frecuencia, los católicos defendemos la "familia" en abstracto, sin detenernos a pensar sobre el contenido concreto de un proyecto familiar entendido y vivido desde el Evangelio. Y no basta con defender el valor de la familia sin más, porque la familia se plasma de muchas maneras en la realidad. No estoy pensando ahora en parejas del mismo sexo, en monoparentales,… el evangelio de hoy nos invita a ir en otra dirección.

Hay familias abiertas al servicio de la sociedad y familias replegadas sobre sus propios intereses. Familias que educan en el egoísmo y familias que enseñan solidaridad. Familias liberadoras y familias opresoras.

Jesús ha defendido con firmeza la institución familiar y la estabilidad del matrimonio. Y ha criticado duramente a los hijos que se desentienden de sus padres. Pero la familia no es para Jesús algo absoluto e intocable. No es un ídolo. Hay algo que está por encima y es anterior: el reino de Dios y su justicia.

Lo decisivo no es la familia de carne, sino esa gran familia que hemos de construir entre todos sus hijos e hijas colaborando con Jesús en abrir caminos a lo que Dios Padre quiere. Por eso, si la familia se convierte en obstáculo para seguir a Jesús en este proyecto, Jesús exigirá la ruptura y el abandono de esa relación familiar: "El que ama a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí. El que ama a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí".

Cuando la familia impide la solidaridad y fraternidad con los demás y no deja a sus miembros trabajar por la justicia querida por Dios, Jesús exige una libertad crítica, aunque ello traiga consigo conflictos y tensiones familiares.

¿Son nuestros hogares una escuela de valores evangélicos como la fraternidad, la búsqueda responsable de una sociedad más justa, la austeridad, el servicio, la oración, el perdón? ¿O son correa de transmisión de los egoísmos, injusticias, tópicos, alienaciones y superficialidad de nuestra sociedad?

¿Qué decir de la familia donde se orienta al hijo hacia un egoísmo, una vida instalada y segura, un ideal del máximo lucro, olvidando todo lo demás? ¿Se está educando al hijo cuando lo estimulamos solo para la competencia y rivalidad, y no para el servicio y la solidaridad?

Hoy el evangelio no nos anima a apostar por la familia. Nos anima a hacer la apuesta por un tipo de familia que tiene sus raíces en Dios, por una familia que es espacio para educar la escucha a Dios y a los demás. Que educa la mirada para ver la realidad con los ojos del evangelio, una familia que prepara las manos de sus miembros para paliar, en lo que puede, el dolor del mundo con esfuerzo, con ternura,… como Jesús.


Si quieres ver la hoja de participación de la Unidad Pastoral Santa maría de Olárizu para este domingo. PINCHA ABAJO.


Attachments:
Download this file (200628 TO 13 A 2020.pdf)hoja de participación A TO13 20[hoja de participación 200628]1295 Kb