Unidad pastoral Santa María de Olárizu / Olarizuko Andre Maria Pastoral Barrutia

Viernes 23 de Octubre del 2020

comentario A TO25 200920

fano


Jesús comunicó una y otra vez su experiencia de Dios como “un misterio de bondad insondable” que rompe nuestros cálculos. Un mensaje que en este siglo veintiuno, hay todavía cristianos que no se atreven a tomarlo en serio.  Jesús compara su actuación con la conducta sorprendente del señor de una viña. ¡Cinco veces sale él mismo en persona a contratar jornaleros para su viña! No parece preocuparle mucho su rendimiento en el trabajo.

Lo que quiere es que ningún jornalero se quede un día más sin trabajo. Así se entiende que, al final de la jornada, no les paga ajustándose al trabajo realizado por cada grupo. Aunque su trabajo ha sido muy desigual, a todos les da “un denario", lo que necesitaba cada día una familia campesina de Galilea para sobrevivir.

Cuando el portavoz del primer grupo protesta porque ha tratado a los últimos igual que a ellos, que han trabajado más que nadie, el señor de la viña le responde con estas palabras que son para pensar, rezar y grabar a fuego; “¿Vas a tener envidia porque yo soy bueno?". ¿Me vas a impedir con tus cálculos mezquinos ser bueno con quienes necesitan su pan para cenar?

¿Qué sugiere Jesús? Entiendo que Dios no actúa con los criterios de justicia e igualdad que nosotros manejamos. En la experiencia de Jesús Dios, más que medir los méritos de las personas, como haríamos nosotros, busca responder desde su bondad insondable a nuestra necesidad radical de salvación.

Creer en un Dios Amigo incondicional puede ser la experiencia más liberadora que se pueda imaginar, la fuerza más vigorosa para vivir y para morir. Por el contrario, vivir ante un Dios justiciero y amenazador puede convertirse en la neurosis más peligrosa y destructora de la persona.

Hemos de aprender a no confundir a Dios con nuestros esquemas estrechos y mezquinos. No hemos de desvirtuar su bondad insondable mezclando los rasgos auténticos que provienen de Jesús con trazos de un Dios justiciero tomados de aquí y de allá. Ante el Dios bueno revelado en Jesús, lo único que cabe es la confianza.

Esta semana celebraremos la Merced y recordaremos, entre otros, a todas las órdenes mercedarias masculinas y femeninas y a todos los que tienen que ver con el mundo de la cárcel. ¡Qué liberador para los cristianos vivir la experiencia religiosa de Jesucristo! Así entenderemos que cuando se dice justicia, no se dice venganza. Que la justicia más adecuada es la restaurativa, aquella que abre si no una puerta sí abre una rendija a la integración de los condenados a la sociedad.

Los miembros de los grupos de pastoral penitenciaria son testigos de una acogida sin condiciones en primer lugar y después de búsqueda de caminos de integración en la sociedad de los penados. También son testigos que despiertan nuestra sensibilidad tantas veces dormida de cristianos del siglo XXI y hoy nos mueven a rezar por el mundo de la cárcel que Dios quiere que sea un mundo nuevo.

 

Si quieres ver la hoja de participación de la Unidad Pastoral Santa María de Olárizu para este domingo 20 de septiembre. PINCHA ABAJO.


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