Unidad pastoral Santa María de Olárizu / Olarizuko Andre Maria Pastoral Barrutia

Lunes 25 de Mayo del 2020

comentario A TP 7 200524

fano


Ocupados solo en el logro inmediato de un mayor bienestar y atraídos por pequeñas aspiraciones y esperanzas, corremos el riesgo de empobrecer el horizonte de nuestra existencia perdiendo el anhelo de eternidad. ¿Es un progreso? ¿Es un error?

Hay dos hechos que no es difícil comprobar en este 2020. Por una parte la expectativa y el deseo de un mundo mejor. Algunos no nos contentamos con cualquier cosa: necesitamos progresar hacia un mundo más digno, más humano y dichoso.

Y está creciendo al mismo tiempo en no pocos el desencanto, el escepticismo y la incertidumbre ante el futuro. Hay tanto sufrimiento absurdo en la vida de las personas y de los pueblos, tantos conflictos envenenados, tales abusos contra el planeta, que no es fácil mantener la fe en el ser humano.

El desarrollo de la ciencia y la tecnología están logrando resolver muchos males y sufrimientos. Es la esperanza, por ejemplo, que evoca la vacuna para el coronavid 19. Y es interrogante si será para enriquecer farmacéuticas, esos emporios multinacionales o para cuidar la salud de la humanidad de forma más global y barata.

Pero no sería honesto olvidar que este desarrollo prodigioso nos va “salvando” solo de algunos males y solo de manera limitada. Nosotros, que disfrutamos del progreso humano percibimos mejor que el ser humano no puede darse a sí mismo todo lo que anhela y busca.

¿Quién nos salvará del envejecimiento, de la muerte inevitable o del poder extraño del mal? No nos ha de sorprender que muchos comiencen a sentir la necesidad de algo que no es ni técnica ni ciencia, tampoco ideología o doctrina religiosa. El ser humano se resiste a vivir encerrado para siempre en esta condición caduca y mortal. Busca un horizonte, necesita una esperanza más definitiva.

No pocos cristianos viven hoy mirando exclusivamente a la tierra. Al parecer no nos atrevemos a levantar la mirada más allá de lo inmediato de cada día. Esta fiesta cristiana de la Ascensión del Señor es una invitación a mirar al cielo, a hacer florecer la esperanza cristiana.

En medio de interrogantes e incertidumbres, los seguidores de Jesús seguimos caminando por la vida trabajados por una confianza y una convicción. Cuando parece que la vida se cierra o se extingue, Dios permanece. El misterio último de la realidad es un misterio de Amor salvador. Dios es una Puerta abierta a la vida eterna. Nadie la puede cerrar.

 

Si quieres ver la hoja de participación de las celebraciones de la Unidad Pastoral Santa María de Olárizu para este domingo de la Ascensión del Señor, PINCHA ABAJO.


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