Unidad pastoral Santa María de Olárizu / Olarizuko Andre Maria Pastoral Barrutia

Lunes 21 de Mayo del 2018

comentario ascension B 2018

viñeta


Con la Ascensión de Jesús, retornando al Padre, concluye su misión directa en la tierra. Podemos decir que tienen pleno sentido las últimas palabras de Jesús en la cruz: «Todo se ha cumplido». Tras un tiempo de presencia misteriosa (resucitado) entre los discípulos para ayudarles a comprender todos los sucesos pasados, para aclarar sus dudas sobre su misión en este mundo, llega la hora de la despedida.

“El Señor fue elevado al cielo y esta junto a Dios…

id por todo el mundo y anunciad a todos la buena noticia”

Queda un campo de acción inmenso para los discípulos y discípulas, a quienes envía por todo el mundo a llevar la Buena Nueva del Evangelio.

Me llaman la atención unas palabras que dan sentido a la misión:

“ANUNCIAD ACOMPAÑANDO DE SEÑALES MILAGROSAS”

Los discípulos salieron por todas partes a anunciar el mensaje y el Señor los ayudaba, y confirmaba su mensaje acompañándolo con señales milagrosas” (Mc 16,20).

El mensaje, para que resulte atrayente y sea aceptado, tiene que ir necesariamente acompañado de acciones sanadoras, liberadoras, salvadoras. Constatamos que la misión de la Iglesia no es hoy, en su conjunto, atrayente para nuestra sociedad vasca, ni española, ni europea.

La misión sigue siendo la misma que en el siglo I. La pregunta que surge es esta: ¿Por qué no resulta atrayente? ¿Será, quizás, porque el mensaje no ha sido acompañado con señales sanadoras y liberadoras suficientemente significativas? ¿O será, quizás, porque el mensaje ha sido adobado con medios no apropiados (impositivos, prepotentes, no participativos ni favorecedores de igualdad, etc.)? ¿o será, quizás, porque la llamada sociedad del bienestar, basada en el dinero y el hedonismo, nos ha llevado a valorar demasiado lo individual olvidándonos de lo comunitario y la solidaridad?

El papa actual nos invita continuamente a abrir puertas para que entren en nuestra iglesia aires de renovación con capacidad de respuestas positivas a las situaciones de sufrimiento y debilidad (enfermos y débiles), de rechazo y no integración (inmigrantes y refugiados), de violencia (en la familia o en la sociedad). Nuestra misión es clara: Favorecer caminos de encuentro, de diálogo, de solidaridad acompañados de acciones sanadoras y liberadoras.

"El cielo no es un lugar que está por encima de las estrellas, es algo mucho más importante, es el lugar en el que el hombre se encuentra con Dios" y este lugar es la tierra.

Nos dirigimos al cielo, entramos en el cielo, en la medida que nuestra vida está enraizada en la tierra para proporcionar cielo a todos pero especialmente a los preferidos de Dios.

Termino con estas bellas palabras del Papa Francisco: «La Iglesia resplandece cuando es acogedora, libre, fiel, pobre, amorosa y misionera».

A.A.

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