Unidad pastoral Santa María de Olárizu / Olarizuko Andre Maria Pastoral Barrutia

Viernes 25 de Mayo del 2018

comentario B CU4 2018

cruz


Antiguamente, la serpiente era un símbolo que representaba a los dioses curanderos. En la Biblia se habla de la serpiente de bronce que curaba a los hebreos mordidos por serpientes en el desierto (Nm 21, 8; Sb 16, 5. 7). Se trata de un símbolo de salud y de vida (J.M. Castillo).

El evangelio de Jn 3, 14-21 recoge este hecho: “Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así también el Hijo del hombre ha de ser levantado, para que todo el que crea en él tenga vida eterna”. La razón es esta: “Porque tanto amó Dos al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna”. Es signo de la plena generosidad de Dios con el mundo y con cada uno de nosotros.

Desde la cumbre del Calvario nos llegan las voces de lo que es el amor y el perdón; la debilidad y la malicia humana, la valentía y la solidaridad de algunos, de donde nos llega el mensaje de que “Dios no mandó su hijo al mundo para condenarlo, sino para que el mundo se salve por él”.

Hay muchas personas que, siguiendo el ejemplo de Cristo, potencian, fortalecen, defienden la vida al estilo de Jesús, al estilo de los que prefieren la luz a las tinieblas. Hacen realidad y vida las preciosas palabras que recoge el evangelio de hoy: “Los que viven conforme a la verdad, se acercan a la luz para que se vea que sus acciones están de acurdo con la voluntad de Dios”.

Son palabras llenas de sentido y de claridad. Son palabras que encierran mucha humanidad. Endiosándonos, encontramos las tinieblas y toda nuestra vida proyecta oscuridad. No hay cosa más turbia y oscura que una persona que solo aspira a subir, trepar e instalarse. “Todos los que hacen maldad odian la luz, y no se acercan a ella para que no se descubra lo que están haciendo”. Cuando vivimos de manera poco digna evitamos el encuentro y la relación. Nos sentimos mal con los demás y los creyentes, también, con Dios.

No hay luz más poderosa que la luz del que es tan humano que no tiene nada que ocultar. Su vida y sus obras contagian bondad y humanidad. Cuando caminamos con la verdad podemos encontrarnos con todos, podemos vivir en comunidad y celebrar la fiesta y la vida.

Seamos buscadores de luz, cargada de amor y verdad. Seguro que la encontraremos y en ella nos encontraremos con Dios y con los que él ilumina desde la Cruz cargada de amor y llena de solidaridad.

A.A.

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