Unidad pastoral Santa María de Olárizu / Olarizuko Andre Maria Pastoral Barrutia

Lunes 19 de Noviembre del 2018

comentario B TO30 2018

bartimeo

El evangelio de este domingo no nos narra solo la curación que Jesús hace en esta persona ciega sino que es una invitación a descubrir las cegueras que nos acompañan en la vida y que nos impiden vivir y caminar por la vida de forma acertada. Bartimeo es una persona ciega que desea salir de su ceguera, que no quiere seguir viviendo al borde del camino, que busca a Alguien que llene de luz sus ojos y su vida. Todos podemos aprender algo de este personaje ciego. En primer lugar a descubrir que hay muchas cegueras interesadas en nuestra vida.

Somos ciegos pues no queremos ver en realidad como es nuestra vida. Nos cuesta ver nuestros errores, nuestras debilidades. No sentimos que seamos perfectos pero si mucho mejores que los demás. Siempre tenemos excusas para justificar lo negativo que hay en nosotros, sin embargo sabemos juzgar con dureza los comportamientos de los demás.

Somos ciegos también para ver el mundo que nos rodea, sobre todo aquella parte que hiere nuestra sensibilidad. Cerramos los ojos ante imágenes que duelen, pasamos con rapidez las hojas del periódico ante aquellas noticias que golpean nuestra conciencia. Preferimos estar ciegos ante determinadas realidades para vivir de forma tranquila nuestro pequeño bienestar.

Los creyentes deberíamos aprender a mirar la vida y a las personas como lo hacía Jesús. Nunca las mira ni con desprecio, ni juzgándolas por sus errores. Jesús sabe mirar con cariño, pues sabe que toda persona es amada por Dios, que es criatura suya. Jesús sabe mirar también la realidad social desde el Dios de la esperanza de que sigue actuando en nuestro mundo. Dios no nos deja solos. Él es y será siempre un Padre que no puede hacer otra cosa que amarnos, perdonarnos y acompañar nuestro caminar por la vida.

También nosotros, al igual que esta persona ciega del evangelio necesitamos decirle a Jesús: Maestro que pueda ver todo lo positivo y bueno que hay en todas las personas con las que me cruzo en la vida. Que nunca las juzgue con dureza, que sepa comprender y disculpar sus fallos, de la misma manera que disculpamos los nuestros. Que sea sensible y no pase de largo ante el sufrimiento de los demás. Que descubra que todo ser humano es hermano.

Maestro que pueda ver que nuestro mundo no es un cúmulo de malas noticias, que también en él Tú te haces presente en el amor, en la ayuda, en los gestos de bondad y de servicio, que no son noticia en los telediarios, pero que son la certeza de que el amor sigue trabajando en nuestro mundo de forma sencilla y callada.

Anda, tu fe te ha curado; le dice Jesús a Bartimeo. Toda persona ciega necesita apoyarse en algo o en alguien para caminar con confianza por la vida. También el creyente que reconoce sus cegueras, que se apoya en Dios, sabe que no camina solo por la vida, que Dios pone siempre luz y paz y en nuestra vida.

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