Unidad pastoral Santa María de Olárizu / Olarizuko Andre Maria Pastoral Barrutia

Lunes 17 de Diciembre del 2018

comentario C AD1 2018

adviento 1


¡Qué poco nos emocionan ya las grandes palabras… “libertad”, “justicia”, “felicidad”! ¡Están hoy en crisis! La fe en el progreso, la confianza en un futuro mejor es sustituida por el pesimismo. ¿Qué nos espera en el futuro?

¿Y la fe cristiana?.... parece haber perdido su fuerza para dar sentido y aliento al ser humano. Muchos consideran la religión como una fase superada dentro del desarrollo de la humanidad.

Entre los mismos cristianos, las cosas han cambiado profundamente en pocos años. Crecen los vacios en los bancos en nuestras iglesias. Crece el abandono y la indiferencia… callamos, nos encogemos y miramos a otra parte... Y así, gentes que se dicen cristianas perciben de manera difusa una especie de inseguridad o desasosiego en torno a su fe.

Son tiempos en los que la humanidad se está acostumbrando a vivir sin esperanza. Y, cuando no hay esperanza queda solo conservar y buscar seguridad. Tomando en serio a Jesús, tenemos el reto de compartir un mensaje de esperanza. Una experiencia capaz de liberar a los hombres y mujeres contemporáneos del escepticismo, el cansancio y la indiferencia.

¿Y cómo vamos a compartir nuestro mensaje, cómo vamos a provocar una experiencia así?

No es el camino potenciar la autoridad religiosa para imponer desde fuera una seguridad.

No es la ruta “administrar burocráticamente los residuos de fe" de la sociedad contemporánea.

No es la solución desarrollar la teología especializada. Alguien ha dicho con ironía que “primeramente se hablada con Dios, luego se comenzó a hablar de Dios, más tarde se pasó a hablar del problema de Dios y se ha terminado hablando de la posibilidad de hablar acerca de Dios”. La teología es necesaria, pero lo cierto es que la esperanza sólo puede venir de un Dios que es más grande que todas nuestras discusiones doctrinales.

Lo que la persona de hoy necesita es que alguien le ayude a encontrarse con “el Dios de la esperanza”. Un Dios en el que se pueda creer, no por tradición, no porque sea fácil o una cómoda solución a los problemas; no porque alguien lo ordena así, no porque alguno lo explica brillantemente, sino porque puede ser experimentado como fundamento sólido de esperanza para el ser humano.

Ese Dios sólo puede ser anunciado por creyentes que vivan ellos mismos animados por la esperanza. El testimonio de una esperanza vivida, es la mejor respuesta a todos los escepticismos, indiferencias y abandonos.

El Adviento es una llamada a despertar la esperanza. Si el cristianismo pierde la esperanza, lo ha perdido todo. Nosotros, cristianos de la Unidad Pastoral Santa María de Olarízu,  “habituados a creer desde siempre”. ¿Escuchamos a Dios que nos habla? ¿Acogemos la invitación del evangelio? ¡Respondamos con la vida al invitación que se nos hace: ¡LEVANTATE! ALTXA ZAITEZ!

 

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El próximo sábado, día 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción, tendremos en las eucaristías de precepto un recuerdo también para el seminario de Vitoria. Para ver la hoja de participación de la Unidad Pastoral Santa María de Olárizu. PINCHA AQUÍ.