Unidad pastoral Santa María de Olárizu / Olarizuko Andre Maria Pastoral Barrutia

Lunes 17 de Diciembre del 2018

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Egizu bidea! ¡Prepara el camino!.... clama la hoja de participación del segundo domingo de adviento de nuestra unidad Pastoral Santa María de Olárizu y así tradujo Juan lo que leemos al comienzo del capítulo tres del evangelio de Lucas: “Vino  la palabra de Dios sobre Juan…” porque el profeta no es un adivino. Lo que le caracteriza no es «pre-decir» sino «decir». El profeta se enfrenta a todo poderío personal y social, habla desde el «clamor de los pobres» y pretende que haya justicia.

Desea un mejor futuro del pueblo, cuidando la situación sangrante de los pobres. Hay profetas de muchos tipos, también profetas cristianos. Han surgido con fuerza en los momentos de crisis y de cambios para entrever una situación nueva, llena de libertad, de justicia, de solidaridad, de paz.

Misión del profeta cristiano es cuestionar las «realidades» infieles al Espíritu, defender a toda persona atropellada y a todo pueblo amenazado, alentar esperanzas en situaciones catastróficas y promover la conversión hacia actitudes solidarias. Tiene experiencia del pueblo (está inserto en la realidad a pie de calle) y contacto con Dios (es una persona que busca y discierne lo que Dios propone para este momento de la historia, algunos dirían que es místico), y de ahí obtiene la fuerza para su misión. Por medio de los profetas, Dios guía a su pueblo «con su justicia y su misericordia» (la primera lectura). El profeta «allana los caminos» a seguir.

Juan Bautista, hijo de un «mudo» (que evoca la realidad del pueblo en silencio) y de una «estéril» (su madre era anciana, así entendemos que es fruto del Espíritu) renunció al «sacerdocio» (a los privilegios de la herencia y no siguió los pasos de su padre). Le «vino la palabra» allí donde no hay nada, en el desierto, es decir, en la lejanía del poder y en el contacto con la  carencia, con el no-tener. Fue palabra que llegó desde el desierto y se dirigió a los instalados para desenmascararlos. La palabra profética puede ser cara. Le costó la vida a Juan. Su deseo es profundo y universal: «Todos verán la salvación de Dios». La salvación viene en la historia (nuestra historia se hace historia de salvación), con una condición: la conversión («preparad el camino del Señor»).

Esta semana ha sido la recogida para el “banco de alimentos”… ha podido ser parte de un gesto profético o un silenciar conciencias. Y en la recogida, hay que interpretar también qué significa menos kilos de comida y más dinero. Para pensar si has colaborado o no en este intento; para pensar en las razones por las que lo has hecho; y para pensar si lo tienes presente o no. Si lo recuerdas y te mueve a actuar de otra manera o ha sido al leer estar líneas que lo has vuelto a recordar….

Dentro del espíritu profético, en dos semanas en nuestra Unidad Pastoral os convocamos a un encuentro para reflexionar sobre la Navidad. Dejar que nuestra reflexión nos haga un poco más lúcidos en estos momentos es un reto. Preparar el camino del Señor entre nosotros, en nosotros.

Os esperamos.

 

Si quieres ver la hoja de participación de la Unidad Pastoral Santa María de Olárizu del domingo segundo de adviento. PINCHA AQUÍ.

Y la del día de la Inmaculada. PINCHA AQUÍ.