Unidad pastoral Santa María de Olárizu / Olarizuko Andre Maria Pastoral Barrutia

Martes 11 de Diciembre del 2018

Por fin la CEE ha hablado

 

REFLEXIONES DESDE LA COMISION SOCIAL

POR FIN LA  CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA  HA HABLADO DE LA SITUACION SOCIAL

El pasado día 3 de Octubre la Comisión Social aprobábamos un documento que llevaba por título “ EL SOSPECHOSO SILENCIO DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA ANTE LA SITUACION ACTUAL “, acordando dar traslado del mismo al Consejo Pastoral, para que en caso de que este órgano de la Unidad Pastoral le diese su Visto Bueno, intentar hacerlo llegar a la Conferencia Episcopal a través de la Diócesis de Vitoria.

En el citado documento nos extrañábamos y escandalizábamos de cómo la Conferencia Episcopal Española ( C.E.E. ), que se había pronunciado en muy diversas ocasiones, entre los años 2008 y 2011, ante temas como las elecciones generales del 2008 y 2011; ante la defensa de la vida humana desde su concepción hasta la muerte natural; ante el no reconocimiento del matrimonio en su ser propio y específico como unión firme de varón y mujer en un matrimonio estable; ante la asignatura de Educación para la ciudadanía que lesiona el derecho de los padres y de la escuela en colaboración con ellos, a formar a sus hijos de acuerdo con sus convicciones religiosas y morales; ante la situación de los inmigrantes, hermanos que necesitan especialmente atención y ayuda independientemente de su situación legal; ante la situación de los que no tienen trabajo, hasta el punto de que hay muchos hogares que tienen a todos sus miembros activos en desempleo no recibiendo ni ingresos del trabajo ni de las prestaciones sociales; ante la incidencia de la crisis en las familias, sobre todo en las familias numerosas; e igualmente ante la incidencia de la crisis en los jóvenes. Se hacía eco la C.E.E. de quienes no tienen casa ni familia donde acogerse. Se pronunció también la Conferencia Episcopal, en los años citados, de forma profusa y singularizada ante el aborto, ante el proyecto de ley y tras su aprobación. Ante el Proyecto de Ley reguladora de los derechos de la persona ante el proceso final de la vida, la C.E.E. reclamaba el derecho de objeción de conciencia para los profesionales de la sanidad. Recordaba también la C.E.E. la legitimidad moral de los nacionalismos o regionalismos que desean una nueva configuración de la unidad del estado español, a la par que igualmente señalaba que era necesario tutelar el bien común de la nación española en su conjunto, evitando los riesgos de manipulación de la verdad histórica y de la opinión pública por causa de  pretensiones separatistas o ideológicas de cualquier tipo.

De todo lo señalado, que en nuestro documento aprobado el día 3 del presente mes,  recogíamos con citas textuales y fecha y título de cada documento, no cabe duda que en buena parte de su contenido estábamos de acuerdo, pero dado que, a nuestro entender, gran parte de los peligros de que advertía la C.E.E. se habían agravado notablemente en el presente año y no habíamos oído  ninguna declaración conjunta de los prelados, nos realizábamos preguntas como estas:

Si en los años 2008 y 2009, la C.E.E. se pronunciaba con tanta claridad en cuanto a los problemas de los inmigrantes, por qué nada se dice ahora cuando se les ha retirado  “la tarjeta sanitaria”  sobre todo, a los 150.000 sin papeles, o inmigrantes “irregulares”, que quedan fuera del sistema sanitario común, – salvo en situaciones de urgencia y otros extremos y por lo tanto privados de la asistencia sanitaria.  . ¿Es que  ahora no se acuerda la Conferencia Episcopal de los que en 2009, eran hermanos ?

Por qué no se dice ahora nada  de los que no tienen trabajo, cuando en  2.008 el número de desempleados según la E.P.A. era de 3.207.900, en 2009 de 4.326.500, y ahora en 2012, según la última E.P.A.  es de  5.693.100,  de los que 2.600.260 no perciben ninguna prestación; 1.328.618 tienen prestación contributiva con una media de 855 € al mes; 1.171.895  cobran un subsidio de 426 € mensuales, la misma cantidad que reciben  otros 592.227, de distintos entes y alrededor de 200.000 aproximadamente recibirán los 400 € del Plan Prepara o los 453 si tienen 3 o más familiares al cargo. Por qué  no oímos una sola palabra cuando la reforma laboral de este año  posibilitó el despido de trabajadores a través de un ERE, sin necesidad  de Autorización administrativa, lo que ha llevado a que en Mayo del año 2.012, el 68% de los ERE salieran adelante sin necesidad de acuerdo con los trabajadores, cuando en el mismo mes del año anterior solo lo fue el 10%.

Dónde está ahora esa defensa de los jóvenes, cuando el desempleo entre  dicho colectivo supera el  50% de su población, cuando se dice que estamos ante la generación de jóvenes mejor preparados y  muchos de estos, de los mejor preparados, no tienen la posibilidad de obtener un empleo y tienen que ir a trabajar a Inglaterra, Alemania, Arabia Saudita…..

Y cuando ya, esos hogares que nos decían  en 2009, que tenían a todos sus miembros activos en desempleo, ahora ya no son muchos, ahora  son más, 1.737.000,  por qué este sangrante silencio.

Por qué no se dice ahora nada de todos los  que han perdido su casa, cuando el número de expropiados solo en el primer trimestre  de este año ascendió a 46.559, a una media de 510 hogares diarios. Acaso esto no es un atentado a la familia, o el atentado a la familia, sigue pensando la Conferencia Episcopal que está en el matrimonio de personas del mismo sexo.

Cuando a causa de la crisis el 25% de los niños españoles menores de 16 años sufre malnutrición, porque muchas familias no pueden comprar carne, pescado y fruta para alimentar a los más pequeños, y sin embargo, se quitan las becas comedor cuando se sabe que seguir la dieta diaria en la escuela es la única garantía para muchas familias para alimentar de forma equilibrada a sus hijos. Cuando sabemos  que el 30% de los hijos de familias que subsisten con menos de 640 euros al mes no consigue el graduado escolar. ¿ Acaso no es también momento adecuado para defender a los niños ?.

Y de nuevo nos preguntamos, cuándo la retirada de la asistencia sanitaria a los emigrantes “ sin papeles “ ha provocado que un amplio número de médicos y demás personal sanitario hayan expresado públicamente que desatendiendo la citada norma seguirán atendiendo a cualquier emigrante; por qué no hemos oído a la Conferencia Episcopal hablar de la objeción de conciencia,  y ni siquiera ha tenido una palabra de aliento hacia esos profesionales.

Pues bien, cuando el 3 de Octubre decíamos que no podíamos aceptar este clamoroso e ignominioso silencio de la Conferencia Episcopal Española, ese mismo día la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal española hacía pública su declaración CCXXV, titulada, “ Ante la crisis, solidaridad “. Obviamente, nuestra reflexión se queda guardada en el cajón, pues a partir del día 3, decir que no ha hablado la C.E.E. de la situación social actual, sería faltar a la verdad. Esto nos llevaría a reconocer que nos habíamos precipitado en nuestra reflexión y que simplemente no le habíamos concedido a la C:E.E., el tiempo prudencial para realizar un pronunciamiento riguroso y comprometido, ó ¿ acaso tampoco la declaración es portadora del pronunciamiento comprometido que entendemos que requiere la situación ?. Para responder a dicho interrogante  se ha de conocer que ha dicho la Conferencia Episcopal. El texto de la declaración consta de 15 apartados numerados, a los que anexa los puntos 70 a 76 de una Instrucción Pastoral de Orientaciones morales, de fecha 23 de Noviembre de 2.006, ante la situación de España en dicha fecha. Vayamos primero con la declaración actual:

En el punto 1) nos dice que la crisis económica comenzó a sentirse, hace ya mas de seis años, cuando todo el mundo sitúa sus orígenes en el año 2.008,  o a lo más a finales del  año 2.007, nunca en el 2006. No sabemos a que se puede deber dicho error, si bien confiamos en que no sea intencionado. Sigue añadiendo el punto 1) que los obispos, junto con toda la comunidad eclesial, han acompañado con honda preocupación y múltiples iniciativas a los que mas sufren sus consecuencias, haciendo mención a las no pocas cartas pastorales y los programas especiales de Cáritas y otras instituciones de la Iglesia,

En el punto 2) nos dicen que tampoco la Conferencia Episcopal ha dejado de expresar de modo colegiado el sentir de la Iglesia en España sobre la situación, ni de prestar su voz a la exhortación y la clarificación, citando que en 2008 decidió entregar a  cada Cáritas diocesana una ayuda económica especial y haciendo mención  de cómo en otoño de 2.009, la Asamblea Plenaria hizo pública su   “Declaración ante la crisis moral y económica “ en la que apuntaba a las causas y a las víctimas de la crisis y animaba a ir hasta el fondo de sus raíces espirituales y morales.

Es en el punto 3) donde empiezan a hablar de la situación actual. Trascribimos literalmente dicho punto: “ Tememos que la crisis o, al menos, sus efectos no hayan tocado fondo todavía. Incluso países más fuertes económicamente que el nuestro han de tomar medidas preventivas y correctoras. En nuestro país, los gobiernos - tanto los de España como los de las autonomías -  se han visto obligados a adoptar decisiones que exigen sacrificios a la mayoría de los ciudadanos, cuando muchos se encuentran ya en situaciones difíciles por falta de trabajo, por dificultades financieras y por la prolongación en el tiempo de esas condiciones. Todo ello crea muchas situaciones personales y familiares concretas de gran sufrimiento, que la inmensa mayoría sobrelleva con serenidad y espíritu de sacrificio. Los trabajadores se han mostrado dispuestos en no pocos casos a asumir restricciones laborales y salariales en aras de la supervivencia de sus empresas y del bien de todos. Hay que reconocer y agradecer el civismo y la solidaridad, ahora especialmente necesarios. Por su parte, las autoridades han de velar por que los costes de la crisis no recaigan sobre los más débiles, con especial atención a los inmigrantes, arbitrando más bien las medidas necesarias para que reciban las ayudas sociales oportunas. “

Si analizamos este apartado, el mismo empieza por decirnos que otros países mas fuertes que el nuestro también toman medidas preventivas y correctoras, y que en el nuestro tanto el gobierno de España como los de las autonomías se han visto obligados a adoptar decisiones que exigen sacrificios a la mayoría de los ciudadanos. Es decir la C.E.E. justifica las medidas, pues al parecer, para ella es la única salida posible, y claro está, ante dicha situación, se ha de resaltar la ejemplaridad de asumir restricciones laborales y salariales y de sobrellevar las exigencias de esas  “obligadas” medidas con serenidad y espíritu de sacrificio. Es curiosa también la llamada final a las autoridades para que velen porque los costes de la crisis no recaigan sobre los más débiles, con especial atención a los inmigrantes. Será que no saben que los costes ya están recayendo sobre los más débiles, será que no saben que a los inmigrantes sin papeles ya se les ha privado de la asistencia sanitaria; y si lo saben, la llamada a las autoridades acaso no tendría que haber sido para que repongan a los débiles e inmigrantes en los derechos de que han sido desposeídos.

El apartado 4 se inicia con esta frase “ Tampoco se le oculta a nadie que la tensión social crece y que determinadas propuestas políticas han venido a añadir elementos de preocupación en momentos ya de por sí difíciles.” . A qué propuestas políticas se está refiriendo,  acaso al movimiento que se está gestando para promover un referendum contra la política de recortes del gobierno, o acaso a los vientos que vienen de Cataluña desde el 11 de Septiembre ( manifestación de la Díada ), o a determinadas propuestas nacionalistas que se oyen en la campaña de las autonómicas de Euzkadi. No nos lo aclaran en este punto pero pensamos que más adelante lo vamos a poder deducir.

El apartado 5)  es una invitación a la fe, tanto a los creyentes, como a los vacilantes, a los que piensan que la han perdido y a los que no la tienen. “ Invitamos a todos a acoger el don de la fe, porque en el origen de la crisis hay una crisis de fe “.

El apartado 6) previene de las negativas consecuencias a que aboca el cerrar el conocimiento al horizonte de la fe  y el 7) invita a la conversión y acaba sentenciando que  “ No será posible salir bien y duraderamente de la crisis sin hombres rectos, si  no nos convertimos de corazón a Dios. “.

El apartado 8 es una invitación a la caridad, pues la fe sin la caridad no da fruto, para en el apartado 9 decir que Cáritas es la forma institucional oficial de la Iglesia y agradecer en nombre del Señor a todos los voluntarios y donantes que colaboran con sus bienes y con su tiempo.

En el apartado 10, vuelve a la situación actual, y es aquí uno de los puntos donde se atisba, al menos, una crítica al sistema socio-político actual: ” También hay una caridad que afecta directamente a las relaciones políticas. La situación de crisis genera en muchas personas sentimientos de malestar y de desencanto, de irritación y de rechazo ante unas instituciones sociales y políticas que, aun disponiendo de tantos medios económicos y técnicos, no han sido capaces de ordenar la vida en común de un modo verdaderamente justo y humano. Los jóvenes sufren de un modo muy intenso los efectos de la crisis y se ven afectados por la falta de trabajo en porcentajes difíciles de soportar. Es éste uno de los aspectos más dolorosos y preocupantes de la actual situación. Por eso, es también comprensible que entre ellos se extiendan, acaso especialmente, los sentimientos de desafección y de rechazo a los que nos referimos.”

El punto 11 con un llamamiento a la búsqueda del bien común, deja en la penumbra el saber a que se está refiriendo cuando señala que, el malestar social y político no debería ser alimentado como excusa para la promoción de ningún interés político o económico particular a costa del interés general, tratando de aprovechar en beneficio propio el descontento o el beneficio de muchos, pero quizá el punto 12 arroje luz al respecto de lo que se quería decir en el anterior. Lo citamos textualmente “   Entre las formas de “caridad social para el fortalecimiento de la moral de la vida pública”, nuestra Asamblea Plenaria se refería en 2006, en la Instrucción pastoral Orientaciones morales ante la situación actual de España, a la que toca las relaciones entre los pueblos de España. Reconociendo, en principio, la legitimidad de las posturas nacionalistas verdaderamente cuidadosas del bien común, se hacía allí una llamada a la responsabilidad respecto del bien común de toda España que hoy es necesario recordar. Ninguno de los pueblos o regiones que forman parte del Estado español podría entenderse, tal y como es hoy, si no hubiera formado parte de la larga historia de unidad cultural y política de esa antigua nación que es España. Propuestas políticas encaminadas a la desintegración unilateral de esta unidad nos causan una gran inquietud. Por el contrario, exhortamos encarecidamente al diálogo entre todos los interlocutores políticos y sociales. Se debe preservar el bien de la unidad, al mismo tiempo que el de la rica diversidad de los pueblos de España. Adjuntamos a esta declaración los párrafos de la mencionada Instrucción pastoral en los que se explican estas exigencias morales, que hoy, en la delicada situación de crisis que nos afecta a todos, se presentan con particular urgencia.”

Tal como se dice en este punto, se adjuntan a la declaración los puntos 70 a 76, de la orientación moral del año 2006, de los que vamos a trascribir lo más significativo:

70  ) “ No todos los nacionalismos son iguales. Unos son independentistas y otros no lo son. Unos incorporan doctrinas más o menos liberales y otros se inspiran en filosofías más o menos marxistas.”

71 ) “ Esta unidad cultural básica de los pueblos de España, a pesar de las vicisitudes sufridas a lo largo de la historia, ha buscado también, de distintas maneras, su configuración política. Ninguna de las regiones actualmente existentes, más o menos diferentes, hubiera sido posible tal como es ahora, sin esta antigua unidad espiritual y cultural de todos los pueblos de España.”

72 )La unidad histórica y cultural de España puede ser manifestada y administrada de muy diferentes maneras. La Iglesia no tiene nada que decir acerca de las diversas fórmulas políticas posibles. Son los dirigentes políticos y, en último término, los ciudadanos, mediante el ejercicio del voto, previa información completa, transparente y veraz, quienes tienen que elegir la forma concreta del ordenamiento jurídico político más conveniente. Ninguna fórmula política tiene carácter absoluto; ningún cambio podrá tampoco resolver automáticamente los problemas que puedan existir. En esta cuestión, la voz de la Iglesia se limita a recomendar a todos que piensen y actúen con la máxima responsabilidad y rectitud, respetando la verdad de los hechos y de la historia, considerando los bienes de la unidad y de la convivencia de siglos y guiándose por criterios de solidaridad y de respeto hacia el bien de los demás. En todo caso, habrá de ser respetada siempre la voluntad de todos los ciudadanos afectados, de manera que las minorías no tengan que sufrir imposiciones o recortes de sus derechos, ni las diferencias puedan degenerar nunca en el desconocimiento de los derechos de nadie ni en el menosprecio de los muchos bienes comunes que a todos nos enriquecen.

73 )”La Iglesia reconoce, en principio, la legitimidad de las posiciones nacionalistas que, sin recurrir a la violencia, por métodos democráticos, pretendan modificar la unidad política de España. Pero enseña también que, en este caso, como en cualquier otro, las propuestas nacionalistas deben ser justificadas con referencia al bien común de toda la población directa o indirectamente afectada. Todos tenemos que hacernos las siguientes preguntas. Si la coexistencia cultural y política, largamente prolongada, ha producido un entramado de múltiples relaciones familiares, profesionales, intelectuales, económicas, religiosas y políticas de todo género, ¿qué razones actuales hay que justifiquen la ruptura de estos vínculos? Es un bien importante poder ser simultáneamente ciudadano, en igualdad de derechos, en cualquier territorio o en cualquier ciudad del actual Estado español. ¿Sería justo reducir o suprimir estos bienes y derechos sin que pudiéramos opinar y expresarnos todos los afectados?[37]

[37] “Poner en peligro la convivencia de los españoles, negando unilateralmente la soberanía de España, sin valorar las graves consecuencias que esta negación podría acarrear no sería prudente ni moralmente aceptable. Pretender unilateralmente alterar este ordenamiento jurídico en función de una determinada voluntad de poder local o de cualquier otro tipo, es inadmisible. Es necesario respetar y tutelar el bien común de una sociedad pluricentenaria”: LXXIX Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, Instrucción pastoral Valoración moral del terrorismo en España, de sus causas y de sus consecuencias, BOCEE 16 (31. XII. 2002) 91-101, número 35.

74 )” Hay que evitar los riesgos evidentes de manipulación de la verdad histórica y de la opinión pública en favor de pretensiones particularistas o reivindicaciones ideológicas.”

76 ) “Con verdadero encarecimiento nos dirigimos a todos los miembros de la Iglesia, invitándoles a elevar oraciones a Dios en favor de la convivencia pacífica y la mayor solidaridad entre los pueblos de España, por caminos de un diálogo honesto y generoso, salvaguardando los bienes comunes y reconociendo los derechos propios de los diferentes pueblos integrados en la unidad histórica y cultural que llamamos España. Animamos a los católicos españoles a ejercer sus derechos políticos participando activamente en estas cuestiones, teniendo en cuenta los criterios y sugerencias de la moral social católica, garantía de libertad, justicia y solidaridad para todos.”

 Volviendo a los puntos de la declaración del 3 de Octubre de 2.012, el punto 13 es una invitación a la esperanza, destacando los siguientes párrafos: “ Pensamos que, gracias a Dios, son muchos los que resisten a la tentación de culpar sólo a los otros o de la protesta fácil. La conversión nos ayuda a mirar hacia lo que podemos y debemos cambiar en nuestra propia vida. La crisis puede ser también una ocasión para la tarea apasionante de mejorar nuestras costumbres y de ir adoptando un estilo de vida más responsable del bien de la familia, de los vecinos y de la comunidad política.”

Que duda cabe que la crisis nos puede ayudar a reflexionar sobre el estilo de vida que hemos llevado, a ejercer más la solidaridad, a ser más austeros, y a reflexionar si cuando culpamos a otros de latrocinios y de fraudes, no defraudamos también nosotros, a la hora de procurar no declarar un ingreso, al declarar el valor de un inmueble por un precio menor, al pedir la factura sin I.V.A. etc. y  en este sentido, se puede valorar positivamente este punto, aunque también podía ser más explícito en la llamada a la conversión personal.

En el punto 14, encontramos un apoyo a las familias desahuciadas y privadas de la vivienda “….. que se dé un signo de esperanza a las familias que no pueden hacer frente al pago de sus viviendas y son desahuciadas. Es urgente encontrar soluciones que permitan a esas familias - igual que se ha hecho con otras instituciones sociales - hacer frente a sus deudas sin tener que verse en la calle. No es justo que, en una situación como la presente, resulte tan gravemente comprometido el ejercicio del derecho básico de una familia a disponer de una vivienda. Sería un signo de esperanza para las personas afectadas. Y sería también un signo de que las políticas de protección a la familia empiezan por fin a enderezarse. Sin la familia, sin la protección del matrimonio y de la natalidad, no habrá salida duradera de la crisis. “,  lo que valoramos positivamente; pero lo que no nos agrada es esa falta de atrevimiento para señalar donde están las responsabilidades, cuando se dice: “ Hoy deseamos pedir a quién corresponda “, como si no se supiese a quien corresponde, que no es otro que quien tiene en su mano el poder legislativo, por su mayoría absoluta en el parlamento y  el poder ejecutivo en el estado, únicos poderes que pueden cambiar una legislación de ámbito estatal y promover el desarrollo del cambio, de la misma forma que se sabe, pero no se quiere decir, cuales son esas otras instituciones sociales para las que se han buscado soluciones, que no son otras que una buena parte de la banca, que en gran medida está en el origen de la crisis.

La declaración termina, en el punto 15, con una invitación a la fe, a la caridad y a la esperanza y una invitación a orar por los gobernantes para que acierten en sus difíciles decisiones y por los que más sufren los efectos de la crisis.

Repasada la declaración, es el momento de opinar si la declaración de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española del 3 de Octubre ha sido lo comprometida y  valiente que la situación requiere, y ésta Comisión Social llega a loas siguientes conclusiones:

Primera: Que  se extiende abundantemente en las llamadas a practicar las virtudes teologales, cosa lógica en una declaración de este tipo, pero que en ocasiones no está exenta de “ solicitar “ un conformismo ante lo inevitable.

Segunda: Que no cabe duda que la misma tiene algunos aspectos positivos que ya hemos resaltado y que fundamentalmente se contienen en el punto 10, donde vemos que al menos, aunque tibia, hay una crítica al sistema socio-político. En el punto 13, donde también de forma tibia, propugna un cambio personal ante la crisis y un reconocimiento de nuestras propias responsabilidades y en el punto 14, donde si habla de forma más clara de un problema concreto, el desahucio de la vivienda familiar y pide soluciones.

Tercera.: Se trasluce en toda la declaración una clara intencionalidad de no molestar al poder, ni al político, del que dice que se ha visto obligado a tomar las decisiones que ha tomado, dando por hecho que no hay otras posibles, y al que pide que vele por los emigrantes cuando ya les ha privado de la tarjeta sanitaria, ni al económico-financiero al que no hace ninguna alusión concreta.

Cuarta: Por supuesto esta no es la declaración que deseábamos de la C.E.E.. Ante una situación como la actual en que se está desmantelando el Estado Social, con recortes en sanidad, educación, servicios sociales, Ley de dependencia, reforma laboral en claro perjuicio de los trabajadores, copago sanitario, subida del IVA,  fraude fiscal, ingentes cantidades de dinero para rescatar a la banca, que está llevando a que los pobres cada vez son más pobres y los ricos son cada vez más ricos, pues la economía se ha puesto al servicio de los intereses financieros, y no al servicio de la persona humana, entendemos que la única expresión que debíamos oír de nuestros obispos es la de condena total y sin paliativos de un sistema totalmente injusto y la afirmación de que es necesario otro sistema que ponga a la persona por delante del dinero.

Quinta: Dice la Comisión Permanente  de la conferencia Episcopal en el punto 12 de su nota que las propuestas políticas encaminadas a la desintegración unilateral de la unidad de España le causan gran inquietud y efectivamente eso se presume de lo que se dice en el punto 4 y de lo que se dice en el punto 11, y se explicita claramente en el punto 12 y en como se acompañan a la declaración nada menos que 7 puntos de una instrucción del año 2.006, puntos dedicados exclusivamente al tema de los nacionalismos y que en su conjunto se titulan “ Sobre los nacionalismos y sus exigencias morales “. Siendo como es el tema de los nacionalismos el problema que mas letra impresa acumula,  el que mas parece preocupar a la Permanente de la Conferencia Episcopal, y sin duda habiendo dado lugar a la parte mas clara de la Declaración y  habiendo salido a la luz ésta 22 días después de la macromanifestación de la Diada en Barcelona y tras las declaraciones del Sr. Artur Mas de convocar un referendum  de autodeterminación  y de conocer las posturas de los partidos nacionalistas vascos ante las elecciones en Euzkadi, no podemos por menos que preguntarnos ¿ Si no se hubieran producido estas situaciones, hubiera existido la Declaración “ Ante la crisis solidaridad “ ?.

Sexta: Finalmente llegamos a la conclusión de que las  preguntas que nos realizábamos en nuestra non-nata reflexión, aprobada el día 3 de Octubre con el título “ EL SOSPECHOSO SILENCIO DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA ANTE LA SITUACIÓN ACTUAL “ y que hemos recogido en las primeras páginas de este trabajo, siguen teniendo actualidad, aún cuando el título ya no.

Comisión Social

Unidad Pastoral Sta. María de Olarizu