Unidad pastoral Santa María de Olárizu / Olarizuko Andre Maria Pastoral Barrutia

Martes 11 de Diciembre del 2018

Consecuencias de la crisis

Manifestación ante los recortes

  Vitoria-Gasteiz a 22 de Mayo de 2.012

REFLEXIONES DESDE LA COMISION SOCIAL

UN VISTAZO GENERAL A LAS CONSECUENCIAS DE LA CRISIS

Esta larga crisis que desde el año 2.008 venimos padeciendo esta generando en nuestra sociedad, con distinto grado de perjuicio, muchas y variadas víctimas. En primer lugar, todas aquellas personas que han perdido su empleo para pasar a formar el gran colectivo de más de cinco millones de parados. Aquellas personas que partiendo de la situación anterior han ido agotando las sucesivas prestaciones contributivas y asistenciales generadas por sus anteriores empleos, para acabar engrosando, junto con las que ya estaban, la amplia nómina de los perceptores de las ayudas sociales (ayudas de emergencia, rentas de garantía de ingresos, ayudas a la vivienda...) y que ya han sufrido también una disminución de estas ayudas, por la merma de los servicios sociales. Los emigrantes “irregulares”, a los que se les quiere privar de la asistencia sanitaria salvo supuestos de urgencia. Los pensionistas, a los que el Gobierno anterior ya les congeló pensiones en el año 2.011 y el Gobierno actual que prometió que no tocaría las pensiones, ya lo ha hecho por la vía indirecta del copago farmacéutico. Los funcionarios públicos que primero vieron  reducidos sus salarios en un 5%, en Junio de 2.010 y después se  los mantienen congelados. Junto a estos, innumerables trabajadores del sector privado que vía convenio colectivo están viendo reducidos sus salarios. Aquellas personas que como consecuencia, en todo o en parte, de la situación anterior han caído en desequilibrios psíquicos y depresivos, incluso acabando en algunos caos en el suicidio.

Pero junto a las víctimas reales ya, seguro que no hemos enumerado todas y de otra hablaremos en una próxima reflexión, la amenaza se extiende a aquellos colectivos, en algunos ya se ha materializado, que como consecuencia de la reforma laboral, van a caer con mucha mayor facilidad en un E.R.E., quizá con un despido colectivo, y percibiendo unas indemnizaciones de menor cuantía. Y la amenaza se extiende, no lo perdamos de vista, a todas las clases populares, a la mayor parte de la sociedad, que como consecuencia de los “recortes” en sanidad y educación y la subida de tasas universitarias, vamos a encontrarnos con que quizá nuestros hijos o nuestros nietos ya no van a poder ir a la universidad como han podido ir los jóvenes desde los años 80 del siglo pasado. Vamos a ver como muchos ancianos y enfermos crónicos tienen más dificultad para mantener su nivel de salud y como puede empezar a decrecer la esperanza de vida de nuestra población y ello a la vez que aumente el campo de actividad de los seguros, los planes de pensiones, las compañías sanitarias y las clínicas privadas, las universidades privadas.., dando lugar, en definitiva, a pensiones para pobres y prestaciones para ricos, sanidad para pobres y sanidad para ricos y enseñanza superior sólo para ricos.

No olvidemos que  la amenaza anterior, vendrá acompañada del desmantelamiento del patrimonio  tangible del estado: Pasar la gestión de hospitales que generan mucho déficit a la iniciativa privada ¿acaso en manos de particulares van a ser rentables?, y  si lo llegan a ser, ¿a costa de qué y de quienes? Privatizar la gestión de determinados aeropuertos. Privatizar la gestión de determinadas líneas ferroviarias. Venta, no concesión, de algunas autopistas ¿venderán también el suelo público y el asfalto?. Venta de la entidad “Loterías del Estado“. Por supuesto, venta de empresas de titularidad pública, o participadas por administraciones u  organismos públicos. De todo lo anterior, parte ya se ha hecho, parte se ha intentado hacer y no ha resultado por no conseguir ofertas adecuadas y parte se está barajando.

¿Y todo esto tiene que ser así como consecuencia de la crisis?. Por supuesto que no. La crisis puede exigir austeridad para todos, la crisis puede exigir que revisemos nuestro sistema productivo, la crisis puede exigir que revisemos nuestro sistema financiero, pero la crisis también puede admitir que  no solo la combatamos con la reducción del gasto público, ( por cierto todavía no hemos visto que se prive de su sueldo-pensión vitalicia compatible con su cargo de consejeros de grandes empresas multinacionales o de vocal del Consejo de Estado,  a nuestros anteriores presidentes del Gobierno), sino también con el incremento del gasto público mediante una política fiscal mas audaz: tasas a las transacciones internacionales, un impuesto sobre el patrimonio mas exigente o un impuesto sobre las grandes fortunas, mayor progresión en el impuesto sobre la renta….

Claro, no vaya a ser que so pretexto de la crisis lo que haya es la intención no confesada de desmantelar el estado del bienestar logrado y lograr una configuración del estado (administración pública ), que se límite a garantizar la igualdad formal, que no la real, de oportunidades de sus súbditos, que no ciudadanos; garantizando exclusivamente el orden público a través de los cuerpos y fuerzas de seguridad, las instituciones penitenciarias y la judicatura; la defensa ante la amenaza exterior a través del ejercito; las relaciones internacionales mediante las embajadas y cuerpo diplomático y poco más, dejando el resto en manos de la iniciativa privada al más puro estilo liberal, y dejando que de los menesterosos y desprotegidos se ocupen las O.N.G. y Caritas. Se nos podrá tildar de exagerados pero este empieza a ser el camino emprendido y si ello es así, cómo recuperar, cuando pase la crisis, el terreno cedido, cómo volver al estado social, cómo volver al estado del bienestar, cómo volver a la solidaridad  y la ayuda a la cooperación internacional.