Unidad pastoral Santa María de Olárizu / Olarizuko Andre Maria Pastoral Barrutia

Martes 05 de Julio del 2022

comentario C TP4 220508

fano


Oímos en este evangelio el anverso de una moneda que tiene su cruz. La otra cara es el diálogo tenso con los judíos que lo acosan con sus preguntas. Jesús les critica, porque no aceptan su mensaje ni su actuación. En concreto les ha dicho: “Vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas”. Pero eso…. Para aquellos que tengan la biblia o en nuevo testamento en casa y quieren leer el capítulo 10 del evangelio según San Juan.

Y en la cara de esta moneda, Jesús es claro: “Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco; y  ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna”. Jesús no fuerza a nadie. Él solamente llama. La decisión de seguirlo depende de cada uno de nosotros. Solo si le escuchamos y le seguimos establecemos con Jesús esa relación que lleva a la vida eterna.

Nada hay tan decisivo para ser cristiano como tomar la decisión de vivir como seguidor de Jesús. El gran riesgo de los cristianos ha sido siempre pretender serlo sin seguir a Jesús. De hecho, muchos de los que se han ido alejando de nuestras comunidades son personas a las que nadie ha ayudado a tomar la decisión ni en la decisión de vivir siguiendo sus pasos.

Sin embargo, esa es la primera decisión de un cristiano. La decisión que lo cambia todo, porque es comenzar a vivir de manera nueva la adhesión a Cristo y la pertenencia a la Iglesia: encontrar, por fin, el camino, la verdad, el sentido y la razón de la fe cristiana.

Y Io primero para tomar esa decisión es escuchar su llamada. Nadie se pone en camino tras los pasos de Jesús siguiendo su propia intuición o sus deseos de vivir un ideal. Comenzamos a seguirlo cuando nos sentimos atraídos y llamados por Cristo. Por eso la fe no consiste primordialmente en creer algo sobre Jesús, sino en creerle a él.

Cuando falta el seguimiento a Jesús, cuidado y reafirmado una y otra vez en el propio corazón y en la comunidad creyente, nuestra fe corre el riesgo de quedar reducida a una aceptación de creencias, una práctica de obligaciones religiosas y una obediencia a la disciplina de la Iglesia.

Es fácil entonces instalarnos en la práctica religiosa, sin dejarnos cuestionar por las llamadas que Jesús nos hace desde el evangelio que escuchamos cada domingo. Jesús está dentro de esa religión, pero no nos arrastra tras sus pasos. Y hay señales de aquellos que se acostumbran, nos acostumbramos a vivir de manera rutinaria y repetitiva. Por señalar algunas, les falta creatividad, no se renuevan y la alegría del resucitado y el esfuerzo por seguir a Jesús brillan por su ausencia. ¡Que no nos pase a nosotros!.

si quieres ver la hoja de participacion de una de las parroquias de la Unidad Pastoral. PINCHA ABAJO.

El Buen Pastor

Nos llamas por nuestro nombre y nos reconoces por mil gestos y detalles que llevas grabados en tus pupilas.

Dispuesto a dar la cara y la vida por nosotros, a pesar de nuestras tonterías, tus palabras son nuestra seguridad.

Tú eres el Buen Pastor.

 

Pastor enérgico que nos sacas del aprisco y nos pones en camino contigo en búsqueda de otros pastos y fuentes.

Nos haces repudiar las doctrinas enlatadas, los ritos repetidos y sin sentido; y nos dices: Id donde el corazón os lleve.

Tú eres el Buen Pastor.

 

Andábamos despistados por ahí, cada uno en su casa, para sí y a lo suyo, cuando Tú nos llamaste a tu comunidad.

En tu compañía, al caminar juntos, hemos abierto los ojos y el corazón a nuevos y refrescantes horizontes.

Tú eres el Buen Pastor.

 

Contigo pasamos de la sumisión

a la fe gozosa y personal,

del gregarismo a la comunión,

del miedo a la libertad,

del individualismo a la solidaridad,

del temor a la filiación.

Tú eres el Buen Pastor.

 

Contigo hemos roto el silencio y nos atrevemos a levantar la voz, a la denuncia y a la contestación;

y también al canto y a la alabanza porque bulle la vida en nuestras entrañas y late de esperanza nuestro corazón.

Tú eres el Buen Pastor.

(Florentino Ulibarri)


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