Unidad pastoral Santa María de Olárizu / Olarizuko Andre Maria Pastoral Barrutia

Jueves 14 de Noviembre del 2019

comentario C 28 2019

fano


La gratitud es un sentimiento profundamente arraigado en el ser humano. Algunos padres enseñan a dar gracias a sus hijos desde muy pequeños, reconociendo que el agradecimiento es actitud noble ante lo que vamos recibiendo en la vida. Es humillante llamar a alguien, con verdad, “desagradecido”.

Y son muchos los creyentes que no saben vivir de manera agradecida. Sólo se acuerdan de Dios para expresarle sus quejas o pedir su auxilio en momentos de necesidad. Nunca nace de ellos el agradecimiento o la alabanza por lo bueno que hay en sus vidas.

Para agradecer, lo primero es saber captar Io positivo de la vida. No dejar de asombrarnos ante tanto bien: el sol de cada mañana, el misterio de nuestro cuerpo, el despertar de cada día, el amor y la amistad de las personas, la alegría del encuentro, el placer, el descanso reparador, la música, el deporte, la naturaleza, la fe, el hogar. No se trata exactamente de vivir con espíritu observador, sino de estar atento y saber acoger todo lo jugoso, lo hermoso, lo positivo de la vida, bien nuestra o la de los demás.

Es necesario, también, percibir todo eso como don proveniente de Dios, fuente y origen último de todo bien. La vida se convierte entonces, casi espontáneamente, en alabanza.  Y uno comprende que Io primero en la vida es agradecer.  A pesar de todos los sinsabores, fracasos y pecados, la vida es don que podemos de acoger cada día en actitud de agradecimiento y alabanza.

El agradecimiento pide, además, reaccionar con gozo y expresar la alegría de vivir recibiéndolo todo de Dios.

Quien no es capaz de alabar y agradecer la vida, tiene todavía en su interior algo enfermo. La alabanza a Dios es manifestación de vida sana y acertada. Los diez leprosos quedan curados de la terrible enfermedad, pero sólo uno vuelve "glorificando a Dios” y sólo él escucha las palabras de Jesús: "Levántate y vete, tu fe te ha salvado”, Todos han sido curados físicamente, pero sólo él queda sanado de raíz.

Tal vez, uno de los mayores pecados de la Iglesia y de los creyentes es la falta de alabanza y de acción de gracias.

Y en cada encuentro de una comunidad que celebra la Eucaristia semanal… ¡se nota que hay creyentes alegres, agradecidos solidarios y alegres, comprometidos y agradecidos, hermanos de todos y que alaban a quien sana hasta la raíz de cada ser humano que confía y acude a él…!

Solo hay que mirar en nuestro derredor o mirarnos a nosotros mismos.

 

Si quieres ver la hoja de participación de las eucaristías de este domingo en la Unidad Pastoral Santa Maria de Olárizu. PINCHA ABAJO


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