Unidad pastoral Santa María de Olárizu / Olarizuko Andre Maria Pastoral Barrutia

Lunes 22 de Abril del 2019

comentario C TC 3 2019

cuaresma 3 c


La vida moderna ha traído consigo un aumento notable del número de muertes repentinas. Personas jóvenes fulminadas por el infarto o la crisis cerebral. Vidas destrozadas en cualquier carretera. Accidentes laborales, suicidios y tragedias de todo tipo.

Son noticias que a veces aparecen en primera página. Pero, casi diariamente las podemos encontrar en los espacios de “noticias breves” o en las páginas de sucesos. Ya sólo nos afectan cuando se trata de un familiar, un amigo o alguien conocido.

Todos sabemos que nuestra vida es limitada y que siempre está amenazada por la enfermedad, el accidente o la desgracia. Pero la muerte repentina nos hace ver con más claridad la fragilidad de nuestra existencia.

Sin embargo, nos resistimos a reflexionar. La muerte ya no es misterio ni destino. No ayuda a comprender la vida. Hay que tomarla como un accidente inevitable, triste y desagradable que es necesario olvidar cuanto antes.

Los mismos predicadores apenas hablan de ella. Se ha abusado tanto en otras épocas infundiendo el temor a la muerte repentina y urgiendo la conversión bajo la amenaza del juicio imprevisto de Dios, que nadie quiere caer en una trampa tan poco digna.

Sin embargo, es una equivocación considerar la muerte como algo irrelevante y cerrar los ojos a una realidad que pertenece a la misma vida: la existencia de cada persona puede quedar truncada en cualquier momento.

Es más sana la postura de Jesús que, ante el asesinato de unos galileos a manos de Pilato o ante el accidente mortal de dieciocho habitantes de Jerusalén aplastados por el derrumbamiento de una torre cercana a la piscina de Siloé, se esfuerza por hacer reflexionar a sus contemporáneos. La posibilidad de que de nuestra vida acabe en cualquier momento nos ha de hacer pensar qué estamos haciendo con ella.

La parábola de la higuera estéril es una llamada de alerta a quienes viven de manera infecunda y mediocre. ¿Cómo es posible que una persona que recibe la vida como un regalo lleno de posibilidades vaya pasando los días malgastándola inútilmente?

Según Jesús, es una grave equivocación vivir de manera estéril y perezosa, dejando siempre para más tarde esa decisión personal que sabemos daría un rumbo nuevo, más creativo y fecundo a nuestra existencia.

Hay un conjunto de pensamientos breves atribuidos a Madre Teresa de Calcuta. Tal vez puedan ayudar a alguien a decidirse por una manera nueva de vivir: “La vida es una oportunidad, aprovéchala. La vida es belleza, admírala. La vida es un reto, afróntalo. La vida es un deber, cúmplelo. La vida es un juego, juégalo. La vida es preciosa, cuídala. La vida es amor, gózalo. La vida es un misterio, desvélalo. La vida es tristeza, supérala. La vida es un combate, acéptalo. La vida es una tragedia, domínala. La vida es una  aventura, arrástrala. La vida es felicidad, merécela. La vida es la vida, defiéndela.

En la Unidad Pastoral Santa María de Olárizu, este domingo tendremos nuestro “domingo comunitario”. En el acogeremos el testimonio de una mujer que entiende la vida como servicio y que aprovechó el verano pasado para vivir con una comunidad de religiosas marianitas en el desierto keniata de Kaikor con las personas que allí sufren esa realidad tan extrema. Buen momento para quien quiera acudir a escuchar su testimonio en la parroquia San Cristóbal (calle Alberto Schomer), de 10,30 a 12,00 este domingo 24 de marzo de 2019. Buen momento para tomar la vida en serio y, como sugiere la parábola de Jesucristo hoy seamos higueras fecundas con frutos sabrosos.

ESTÁS INVITADO.

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