Unidad Pastoral Santa María de Olárizu
Áreas pastorales
Cerca de tí
comentario a to16 260719

Al cristianismo le hace daño el triunfalismo, la sed de poder, el afán de imponerse. Todavía hay cristianos que añoran una Iglesia poderosa que llene templos, conquiste calles e imponga su religión a la sociedad entera.
El evangelio de hoy nos provoca con dos pequeñas parábolas en las que Jesús deja claro que la tarea de sus seguidores no es construir una religión poderosa, sino ponerse al servicio del proyecto del Padre -el reino de Dios- sembrando semillas, pequeñas «semillas» de Evangelio e introduciéndolo en la sociedad como pequeño «fermento» de una vida humana. No seremos noticia en la prensa, seremos agua que ayuda a que las plantas crezcan en silencio.
Un grano de mostaza sembrado en la huerta. Jesús cita la semilla más pequeña, pero, cuando crece, se convierte en un arbusto mayor que las hortalizas. El proyecto del Padre tiene unos comienzos humildes y una fuerza transformadora que no imaginamos.
Jesús en Galilea sembró gestos de bondad y de justicia; nada grandioso, nada espectacular: ni en Roma ni en el Templo de Jerusalén son conscientes de lo que está sucediendo. Vamos en ese estilo si lo que realizamos hoy sus seguidores parece insignificante: si los centros de poder lo ignoran.
Aunque… Incluso los mismos cristianos podemos pensar que es inútil trabajar por un mundo mejor: vemos la violencia de los poderosos, recordamos que tras la masacre de los 1195 muertos y 251 secuestrados israelíes en Gaza han muerto por las armas de los israelíes más de 73.000 palestinos. Aún así, algunos políticos de Israel no están satisfechos después de al menos 20.179 niños palestinos matados frente a los 36 menores israelíes de aquella masacre. O los muertos en Ucrania, o en Irán. Y hay otros dramas motivados por la naturaleza como en Venezuela con la falta de medios adecuados… el ser humano vuelve una y otra vez a cometer los mismos horrores de siempre y los poderosos emplean la misma lógica casi siempre muy lejana a la justicia. Nos llenan los ojos, los oídos de destrucción, de egoísmo, de violencia, de poder, de falta de solidaridad… Y a muchos nos pasa que no somos capaces de captar el lento y silencioso crecimiento del reino de Dios.
Otra parábola habla de una mujer que introduce un poco de levadura en una masa grande de harina. Y la levadura va trabajando silenciosamente la masa hasta fermentarla por completo.
Así sucede con el proyecto de Dios. Una vez introducido en el mundo transforma calladamente la historia humana. Dios no actúa imponiéndose desde fuera. Humaniza el mundo atrayendo las conciencias de sus hijos hacia una vida más digna, justa y fraterna.
Es momento de cuidar nuestra confianza en Jesús. El reino de Dios siempre es algo humilde y pequeño en sus comienzos. Dios está trabajando entre nosotros promoviendo la solidaridad, el deseo de verdad y de justicia, el anhelo de un mundo más dichoso. Hemos de colaborar con él siguiendo el estilo de actuar de Jesús.
Hemos de educar nuestra mirada y caminar juntos en el estilo del evangelio sembrando, introduciendo levadura, siendo, como se nos propuso hace una década “hospital de campaña” en esta realidad.
Si quieres ver la hoja de participación de la Unidad Pastoral Santa María de Olárizu para este domingo. PINCHA ABAJO.