Unidad Pastoral Santa María de Olárizu
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comentario a tp2 260412

Jesús ha sido ejecutado, los discípulos se refugian en una casa. Están juntos, pero no está con ellos Jesús. El grupo próximo a Jesús tiene un vacío que nadie llena. Les falta Jesús. ¿Quién les hablará ahora? ¿Quién les anunciará a Dios “Abba” Padre de todos y su Reino para todos, todos, todos? ¿Quién hará esos gestos que alegraban a los pobres y que, tantas veces, escandalizaban a los controladores de la religión? No ven al maestro, no escuchan sus palabras, no ven sus gestos…, el texto dice que «Está anocheciendo» en Jerusalén y, entendemos, también en el corazón de los once.
Dentro de la casa están «con las puertas bien cerradas». Es un grupo encerrado en sí mismo, sin capacidad de acogida ni a Dios, ni al prójimo, ni a los pobres, grupo sin misión y sin horizonte. Incapacitado para salir a los caminos a anunciar el reino de Dios y sanar la vida. Con las puertas cerradas no es posible acercarse al sufrimiento de las gentes.
Hace unos años desde Roma, Francisco invitó a las diócesis, a las parroquias, a nuestra unidad pastoral a iniciar un camino de “SINODALIDAD”. Se acogió la palabra y un grupo dialogó y ofreció su reflexión. ¿Pocos? Si miramos a los que estamos en el templo digo “sí, pocos” y el número nunca ha sido freno en la iglesia que quiere seguir a Jesucristo.
Se emprendió un largo camino de parroquias, de diócesis, de iglesia española, de iglesia europea, iglesia mundial y en Roma se hizo un documento para toda la iglesia. El entonces papa, quitó lo que valoró no estaba maduro y tomó la decisión de rehacer el camino. No valía solo con un documento. La sinodalidad, el caminar juntos, es posible y real si cada diócesis, cada parroquia, nuestra unidad pastoral lo acogemos como regalo y tarea.
Fácil no es y no será, conflictos, abandonos, resistencias… tenemos y tendremos. Y, así hemos de estar alerta porque algo facilita el freno en este proceso y es el miedo, como los discípulos llenos de «miedo a los judíos». Ahora nos paralizamos por el miedo, o por la pereza, o por la comodidad. En fin, en actitud defensiva. Viendo hostilidad y rechazo por todas partes. Con miedo no es posible amar al mundo como lo amaba Jesús ni infundir en nadie aliento y esperanza.
Para ellos fue pascua hace 2020 años. La palabra de Dios indica algunas luces. De pronto, Jesús resucitado toma la iniciativa. «Entra en la casa y se pone en medio de ellos». El pequeño grupo le reconoce y comienza a transformarse. Del miedo pasan a la paz que les infunde Jesús. De la oscuridad de la noche pasan a la alegría de volver a verlo con la vida definitiva que Dios regala. Otro paso cuando abrirán esas puertas cerradas y caminarán juntos anunciando con palabras y obras la Buena Noticia de Jesús.
Jesús pone en aquel sencillo grupo su confianza: «Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo a vosotros». No les dice a quién se han de acercar, qué han de anunciar ni cómo han de actuar. Ya lo han podido aprender de él por los caminos de Galilea. Serán en el mundo lo que ha sido él.
Jesús conoce la fragilidad de sus discípulos. Les ha señalado su fe pequeña y vacilante. Necesitan la fuerza de su Espíritu para cumplir su misión. Y hace con ellos un gesto especial. No les impone las manos ni los bendice, como a los enfermos. Exhala su aliento sobre ellos y les dice: «Recibid el Espíritu Santo».
Y ahí estamos nuestra diocesis, nuestra unidad pastoral. Solo Jesús nos salva. Solo él nos libera de los miedos que nos paralizan, solo él rompe los esquemas aburridos en los que pretendemos encerrarlo, solo acogiéndole como Señor y camino nos moverá a abrir tantas puertas que hemos dejado cerradas o que no se nos ha ocurrido abrir para andar esos caminos que percibimos hay que recorrer ahora.
Jesús sigue regalando a su iglesia el Espíritu. Estemos atentos a escuchar bien lo que su Espíritu nos está diciendo hoy a sus seguidores. ¡Las puertas se pueden abrir! ¡Los caminos están ahí! ¡Todos estamos invitados a caminar juntos! Con cachaba, con muletas, con andador, cojeando o andando. Todos, caminemos juntos movidos por el Espíritu, en nuestro corazón y en el centro de nuestra iglesia Jesús, llevando adelante su proyecto confiados en el Padre Dios.
Si quieres ver la hoja de participación de una de las parroquias para este segundo domingo de pascua. PINCHA ABAJO.