Unidad pastoral Santa María de Olárizu / Olarizuko Andre Maria Pastoral Barrutia

Viernes 22 de Mayo del 2026

comentario a tp8 260524

fano


Hace pocos días nuestro obispo, apuntando a una parte no pequeña del clero de nuestra diócesis, no repito sus palabras, digo yo está afectado de «mediocridad espiritual».

Percibo en nuestro obispo la convicción que ha venido, son mis palabras, a “sanear” el clero de la diócesis y ofertar nuevos caminos que ayuden en el crecimiento de la fe. Cree él y creo yo que en el corazón de muchos cristianos se está apagando la experiencia interior de Dios.

La sociedad moderna ha apostado por lo «exterior». Todo nos invita a vivir desde fuera. Y, en consecuencia, también la iglesia ha de actuar “fuera” para que lo puedan ver todos. Podemos recordar la película “los domingos” o el musical “lux” de Rosalía u otros eventos, lo exterior llena hojas de periódicos y minutos de radio o televisión. Lo siento, pero no entro ni en Instagram, ni en tik tok…

Y, por otra parte, hay como una corriente social que presiona para movernos con prisa, sin apenas detenernos en nada ni en nadie. La paz ya no encuentra resquicios para penetrar hasta nuestro corazón. Vivimos casi siempre en la corteza de la vida. Se nos está olvidando qué es saborear la vida desde dentro. Para ser humana, a nuestra vida le falta hoy una dimensión que yo considero esencial: la interioridad.

Y en nuestras comunidades, y en nuestra unidad pastoral… en cuaresma ofrecimos un retiro, ayuda en esta dirección, y los que respondieron a la convocatoria entran en tres bancos. Es triste observar que tampoco en las comunidades cristianas acertamos a cuidar y promover la vida interior. Muchos no saben lo que es el silencio del corazón, no se enseña a vivir la fe desde dentro. Privados de experiencia interior, sobrevivimos olvidando nuestra alma: escuchando palabras con los oídos y pronunciando oraciones con los labios mientras nuestro corazón está ausente.

En la Iglesia se habla de Dios, ofrecemos su palabra en adviento y ofrecemos la adoración eucarística, cuidamos la eucaristía diaria, y nos queda el interrogante si son suficientes, si son adecuados, si están oportunamente situados esos lugares y momentos para escuchar la presencia callada de Dios en lo más hondo del corazón.

Si quienes nos acercamos a estos actos acogemos el Espíritu del Resucitado en nuestro interior, si vivimos en comunión con el Misterio de Dios desde dentro.

Acoger a Dios en nuestro interior quiere decir al menos dos cosas. La primera: no colocar a Dios siempre lejos y fuera de nosotros, es decir, y escucharlo en el silencio del corazón. La segunda: bajar a Dios de la cabeza a lo profundo de nuestro ser, no solo pensar en Dios con la mente, también percibirlo en lo más íntimo de nosotros.

Tengo esta esperanza, que la experiencia interior de Dios, real y concreta transforme nuestra fe. Que es posible encontrar a Dios dentro de nosotros en medio de una cultura secularizada.

Pienso que es muy difícil mantener la fe en Dios en medio de la agitación y frivolidad de la vida moderna sin una humilde y sencilla, experiencia interior del Misterio de Dios.

Creo que es posible hoy conocer una alegría interior nueva y diferente.

 

Si quieres ver la hoja de participación de una de las parroquias de la Unidad pastoral Santa María de Olárizu para este domingo de Pentecostés. PINCHA ABAJO


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