Unidad pastoral Santa María de Olárizu / Olarizuko Andre Maria Pastoral Barrutia

Lunes 06 de Diciembre del 2021

comentario B TO 30 211024

fano


La curación del ciego Bartimeo urge a las comunidades cristianas a salir de su ceguera y mediocridad. Solo así seguirán a Jesús por el camino del Evangelio.

Bartimeo es “un mendigo ciego sentado al borde del camino”. En su vida siempre es de noche. Ha oído hablar de Jesús, pero no conoce su rostro. No puede seguirlo. Está junto al camino por el que marcha Jesús, pero está fuera. ¿No es esta nuestra situación? ¿Cristianos ciegos sentados junto al camino, incapaces de seguir a Jesús?

Entre nosotros es de noche. Desconocemos a Jesús. Nos falta luz para seguir su camino. Ignoramos hacia dónde se encamina la Iglesia. No sabemos siquiera qué futuro queremos para ella. Instalados en una religión que no logra convertirnos en seguidores de Jesús, vivimos junto al Evangelio, pero fuera. ¿Qué podemos hacer?

A pesar de su ceguera, Bartimeo capta que Jesús está pasando cerca de él. No duda un instante. Algo le dice que en Jesús está su salvación: “¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!”. Este grito repetido con fe va a desencadenar su curación.

Hoy, se resalta sobre todo algo: se oyen en la Iglesia quejas y lamentos, críticas, protestas y mutuas descalificaciones. No se escucha la oración humilde y confiada del ciego. Se nos ha olvidado que solo Jesús puede salvar a esta Iglesia. No percibimos su presencia cercana. Solo creemos en nosotros.

Quizás nos olvidamos de esa otra parte de la iglesia, de esos momentos en que quizás también nosotros vivimos otra cosa, esa iglesia a la que percibimos como al pequeño que aparece en el cartel del DOMUND y al que puede ser que se le invite a que narre “cuenta lo que has visto y oído”.

El ciego no ve, pero sabe escuchar la voz de Jesús, que le llega a través de sus enviados: “¡Ánimo, levántate, que te llama”. Este es el clima que necesitamos crear en la Iglesia. Animarnos mutuamente a reaccionar. No seguir instalados en una religión convencional. Volver a Jesús, que nos está llamando. Este es el primer objetivo pastoral.

El ciego reacciona de forma admirable: suelta el manto que le impide levantarse, da un salto en medio de su oscuridad y se acerca a Jesús. De su corazón solo brota una petición: “Maestro, que recobre la vista”. Si sus ojos se abren, todo cambiará. El relato concluye diciendo que el ciego recobró la vista y “le seguía por el camino”.

Esta es la curación que necesitamos hoy los cristianos. El salto cualitativo que puede cambiar a la Iglesia. Si cambia nuestro modo de mirar a Jesús, si leemos su Evangelio con ojos nuevos, si captamos la originalidad de su mensaje y nos apasionamos con su proyecto de un mundo más humano, la fuerza de Jesús nos arrastrará. Nuestras comunidades conocerán la alegría de vivir siguiéndolo de cerca.

Seremos también nosotros de los que contamos lo que hemos visto y oído, de los que narramos lo que vivimos porque es motivo de felicidad para nosotros, para todos. Hoy, narraremos que hemos visto y oído la obra que se hace en países del tercer mundo. Y que con nuestro gesto, hemos ayudado a que esa obra siga adelante. Porque queremos que otros también cuenten lo que han visto y oído. La solidaridad creyente y la ayuda a los que lo pasan peor que nosotros.

 

Para ver la hoja de la celebración de la eucaristía de este domingo en la Unidad Pastoral Santa María de Olárizu. PINCHA ABAJO.

 

 


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