Unidad pastoral Santa María de Olárizu / Olarizuko Andre Maria Pastoral Barrutia

Domingo 15 de Marzo del 2026

comentario a tc4 260315

fano


El ciego de nacimiento tiene destino marcado para siempre. En la época de Jesús, la gente lo mira como un pecador castigado por Dios. Los discípulos preguntan a Jesús si el pecado es del ciego o de sus padres.

A Jesús la ceguera le mueve a rescatarlo de aquella vida de mendigo y del desprecio de todos por ser un pecador. Jesús se siente llamado por Dios a defender, acoger y curar precisamente a los que viven excluidos y humillados.

Su curación no es inmediata, colabora con Jesús. El ciego descubre la luz y el cambio de vida tras el encuentro con Jesús.

Pero aparece el conflicto con los dirigentes religiosos controladores de la pureza de la religión. Ellos “saben” quién no es pecador y quién está en pecado. Ellos deciden si puede ser aceptado en la comunidad religiosa y decidirán su expulsión.

El mendigo narra lo que ha ocurrido y quien se le ha acercado y le ha curado, y los fariseos lo rechazan: «Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador». El hombre defiende a Jesús: es un profeta, viene de Dios. Los fariseos no lo aguantan: «¿Es que también pretendes darnos lecciones a nosotros, tú que estás envuelto en pecado desde que naciste?».

Para los creyentes que nos hemos reunido con esta palabra de Dios, dos interrogantes. ¿Cómo andamos de visión? No soy oftalmólogo. Lo pregunto por si necesitamos que se nos curen algunas cegueras que arrastramos

Y otro interrogante. Cuando percibimos a Jesús, cuando el encuentro con él nos ayuda a ver la realidad de manera diversa a como lo percibe la sociedad, la norma, la mayoría… ¿mantenemos lo de Jesús o mantenemos un silencio que nos evita problemas? La postura de aquel refrán castellano: “no hay mayor ciego que el que no quiere ver”.

La narración del evangelio continúa «cuando Jesús oyó que lo habían expulsado, fue a encontrarse con él». Un diálogo breve y denso. Jesús le pregunta si cree en el Mesías, el expulsado dice: «¿Y quién es, Señor, para que pueda creer en él?». Jesús le responde: «No está lejos de ti. Ya lo has visto. Es el que está hablando contigo». El mendigo le dice: «Creo, Señor».

Así es Jesús. No abandona a quienes le buscan y lo aman, aunque sean excluidos. Algunos, sin sitio en nuestras iglesias, con un lugar privilegiado en el corazón de Jesús.

 

Si quieres ver la hoja de participación de una de las parroquias de la unidad para este domingo de cuaresma. PINCHA ABAJO.


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