Unidad Pastoral Santa María de Olárizu
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comentario a to4 260201

Bienaventuranzas hay muchas y cada uno tiene su mirada sobre ellas. En los evangelios, además de las que se expresan juntas en Mateo y en Lucas hay otras diseminadas. Hoy hemos escuchado las de Mateo que se preocupa en ellas de trazar los rasgos que han de caracterizar a los seguidores de Jesús.
Al oírlas, queda claro que hay una forma de proponer la Buena Noticia de Jesús. El Evangelio solo se difunde desde actitudes evangélicas, entre otras, las indicadas en las bienaventuranzas. Nos las han dicho a nosotros para que nuestra persona y nuestra comunidad y la unidad pastoral las hagamos realidad en nuestras vidas. Es el camino al futuro que Dios quiere y que nosotros queremos.
Miro a nuestra comunidad, a nuestra parroquia, a nuestra unidad pastoral y me suena, lo que hemos oído en la proclamación de evangelio a esto:
Dichosa la Iglesia «pobre de espíritu» y de corazón sencillo, que actúa sin prepotencia ni arrogancia, sin riquezas ni esplendor, sostenida por la autoridad humilde de Jesús. De ella es el reino de Dios.
Dichosa la Iglesia que «llora» con los que lloran y sufre al ser despojada de privilegios y poder, pues podrá compartir mejor la suerte de los perdedores y también el destino de Jesús. Un día será consolada por Dios.
Dichosa la Iglesia que renuncia a imponerse por la fuerza, la coacción o el sometimiento, practicando siempre la mansedumbre de su Maestro y Señor. Heredará un día la tierra prometida.
Dichosa la Iglesia que tiene «hambre y sed de justicia» dentro de sí misma y para el mundo entero, pues buscará su propia conversión y trabajará por una vida más justa y digna para todos, empezando por los últimos. Su anhelo será saciado por Dios.
Dichosa la Iglesia compasiva que renuncia al rigorismo y prefiere la misericordia antes que los sacrificios, pues acogerá a los pecadores y no les ocultará la Buena Noticia de Jesús. Ella alcanzará de Dios misericordia.
Dichosa la Iglesia de «corazón limpio» y conducta transparente, que no encubre sus pecados ni promueve el secretismo o la ambigüedad, pues caminará en la verdad de Jesús. Un día verá a Dios.
Dichosa la Iglesia que «trabaja por la paz» y lucha contra las guerras, que aúna los corazones y siembra concordia, pues contagiará la paz de Jesús que el mundo no puede dar. Ella será hija de Dios.
Dichosa la Iglesia que sufre hostilidad y persecución a causa de la justicia sin rehuir el martirio, pues sabrá llorar con las víctimas y conocerá la cruz de Jesús. De ella es el reino de Dios.
Si, al acabar este curso del que ya llevamos una tercera parte afirmamos que nuestra unidad pastoral es dichosa…. Con la dicha de las bienaventuranzas, ¡claro! Será señal de que estamos en el buen camino. De nosotros también depende.
Si quieres ver la hoja de participación de una de las parroquias de la unidad pastoral Santa María de Olárizu para este domingo cuarto del tiempo ordinario. PINCHA ABAJO.