Unidad Pastoral Santa María de Olárizu
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comentario a tp6 260510

La despedida tiene algo de emoción, de preocupación, de deseo, de suspense para el que marcha…
y el que se queda, no pocas veces, queda triste y abatido. Así están los discípulos cuando Jesús está a las puertas de marchar. Él ha sido quien ha cuidado de ellos, los ha defendido de los escribas y fariseos, ha sostenido su fe débil y vacilante, les ha ido descubriendo la verdad de Dios y los ha iniciado en su proyecto de Dios para el mundo.
Jesús les ofrece compañía, no van a estar solos. Él pedirá al Padre que les dé «otro defensor» que «esté siempre con ellos». Jesús lo llama «el Espíritu de la verdad». Así lo llama Jesús y con ello dice, nos dice algo con esa “verdad” que califica al Espíritu que quiere como compañero para sus seguidores, para nosotros.
Este «Espíritu de la verdad» no se reduce a una doctrina. Es mucho más profunda, vital y en la raíz que libros de teólogos o documentos de la jerarquía. Jesús dice que «vive con nosotros y está en nosotros». Es aliento, fuerza, luz, amor... que nos llega del misterio de Dios. Es Espíritu que el creyente acoge con corazón sencillo y confiado.
Este «Espíritu de la verdad» nos acompaña, pero no es nuestro siervo. No somos sus dueños, no somos «propietarios» de la verdad. No se trata de imponer nuestra verdad como en la inquisición, como en las cruzadas, como con cualquier medio que ahora nos dice qué es lo correcto pensar. Es Espíritu compañero que nos ayuda a percibir la presencia de Jesús ahora que ha partido de este mundo, y nos invita a abrirnos a su verdad escuchando, acogiendo y viviendo su Evangelio. Dicho de otro modo, este «Espíritu de la verdad» nos hace testigos, no «guardianes» de la verdad.
Y el testigo no busca combatir ni derrotar adversarios, sino vivir la verdad del Evangelio y «amar a Jesús guardando sus preceptos». Así, este «Espíritu de la verdad», en el interior de cada uno, es defensa de lo que nos pueda apartar de Jesús. El Espíritu nos invita a abrirnos con sencillez al misterio de un Dios Amigo de la vida. Quien busca a este Dios con honradez y verdad no está lejos de él.
Este «Espíritu de la verdad» nos mueve a vivir en la verdad de Jesús en medio de una sociedad donde con frecuencia a la mentira se la llama estrategia; a la explotación, negocio; a la irresponsabilidad, tolerancia; a la injusticia, orden establecido; a la arbitrariedad, libertad; a la falta de respeto, sinceridad...
Jesús, tras la pascua, ha dejado a la Iglesia el «Espíritu de la verdad». Miramos a la derecha, a la izquierda… y notamos o no es Espíritu en la vida de nuestras comunidades, de la Unidad pastoral.
Jesús no falla, hemos de estar alerta para que las trampas que nos ponen y nos ponemos del autoengaño, de la mediocridad, de leer verdad y entender otra cosa, que esas trampas las evitemos y superemos. Y, ¡claro! para no fallar nosotros, para vivir y comunicar la esperanza que Dios regala.
Si quieres ver la hoja de participación de una de las parroquias de la Unidad Pastoral Santa María de Olarizu para este domingo pascual. PINCHA ABAJO