Unidad pastoral Santa María de Olárizu / Olarizuko Andre Maria Pastoral Barrutia

Domingo 03 de Marzo del 2024

comentario B TA1 231203

san Ignacio


Jesús está en Jerusalén, sentado en el monte de los Olivos, mirando hacia el Templo y hablando con cuatro discípulos: Pedro, Santiago, Juan y Andrés. Ellos preocupados por saber cuándo llegará el final de los tiempos. A él, le preocupa cómo vivirán sus seguidores cuando ya no lo tengan entre ellos.

Por eso, les propone: “Estad atentos, vigilad”. Y no utiliza el lenguaje terrorífico de los visionarios apocalípticos, les cuenta una parábola que no ha tenido mucho recuerdo entre nosotros, los cristianos.

“Un señor se fue de viaje y dejó su casa”. Antes de ausentarse, “dio a cada uno de sus criados su tarea”. Al despedirse les insistió en una cosa: “Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa”. Que, cuando venga, no os encuentre dormidos.

El relato sugiere que sus seguidores formarán “la casa de Jesús”. En ella, todos son servidores. No hay señores. Todos a la espera del único Señor de la casa: Jesús, el Cristo. Y muchos no lo recordamos, no vivimos con esa preocupación...

En la casa de Jesús nadie se ha de sentir excluido, nadie sin responsabilidad. Todos necesarios. Todos tenemos alguna misión confiada por él. Nadie ha de permanecer pasivo. Todos estamos llamados a vivir como Jesús. Él vivió dedicado a servir al reino de Dios.

Los años van pasando, también en nuestras parroquias, en la apuesta hecha como Unidad Pastoral también. Y se nota si mantenemos el espíritu de Jesús entre nosotros, y se nota si recordamos su estilo servicial a los más necesitados y desvalidos. Y se nota si seguimos por el camino abierto por él. Y se nota si nos preocupa que la Iglesia se duerma, que nuestra Unidad se duerma. A Jesús sí se le nota, por eso insiste hasta tres veces: “Velad! vivid despiertos”. No es una recomendación a los cuatro discípulos que le están escuchando, es un mandato a los creyentes de todos los tiempos: “Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos: ¡velad!”.

Un rasgo de la mayoría de los cristianos que acuden a la Iglesia es la pasividad. Durante siglos los fieles han sido educados para la sumisión y la obediencia. En la casa de Jesús, solo una minoría se siente hoy con alguna responsabilidad eclesial. Por eso no es extraño, sí es triste, que a la invitación hecha a la Unidad Pastoral Santa María de Olárizu de compartir la mirada personal que tenemos sobre diversas dimensiones de la unidad,… la respuesta no haya sido numerosa.

Es momento de reaccionar. Es pecado promover el desafecto, la mutua exclusión o la pasividad. Jesús nos quería ver a todos despiertos, activos, colaborando con lucidez y responsabilidad en su proyecto del reino de Dios.

 

Para ver la hoja de participación de una de las parroquias de la Unidad Pastoral Santa María de Olárizu para este primer domingo de adviento del ciclo B. PINCHA ABAJO.


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