Unidad pastoral Santa María de Olárizu / Olarizuko Andre Maria Pastoral Barrutia


Estamos en tiempo

Actualidad de Santa María de Olárizu

  • comentario B TO 12 210620

    fano


    La situación nos puede sonar, como alguna tarde esta semana en Vitoria, o, con más intensidad lo hemos visto en otros lugares por la televisión. Esas tormentas imprevistas y furiosas que se levantan al atardecer de algunos días de calor y que a veces se hacen eternas. Leer más...  

  • forum 210610

    forum


    El jueves 10 de junio se celebró en la parroquia de San Ignacio una eucaristía en la que se convocó a los miembros del fórum 50-70. Leer más...  

  • comentario B TO 11 210613

    fano


    A Jesús le preocupaba que sus seguidores terminaran desalentados al ver que sus esfuerzos por un mundo más humano y dichoso no obtenían resultado. Leer más...  

  • PANDEMIA EN LA AVANZADA EDAD

    caritas


    Al poco tiempo de comenzar el curso 2020-2021 en Cáritas Sur, nos vimos obligados por la pandemia a suspender las clases grupales. Leer más...  

  • catequesis 210605

    catequesis


    En los sábados 29 de mayo y 5 de Junio la Unidad Pastoral se ha alegrado con la celebración de la Primera Comunión de los niños que se han venido preparando en la catequesis familiar estos últimos años.

    Leer más...  
  • comentario B TP 10 210606

    cartel


    Todos los cristianos lo sabemos. La eucaristía dominical se puede convertir fácilmente en un “refugio religioso” que nos protege de la vida conflictiva en la que nos movemos a lo largo de la semana. Leer más...

Martes 22 de Junio del 2021

comentario B TN 4 210103

fano


Dios es hoy para muchos no solo un “Dios escondido”, sino un Dios imposible de encontrar. En bastantes personas instaladas en una vida pragmática, volcada casi totalmente en lo exterior, la relación con Dios ha quedado como atrofiada. Dios es hoy para no pocos una palabra sin contenido, una abstracción, tal vez un mal recuerdo que olvidar para siempre.

Para muchos contemporáneos, Dios se ha quedado mudo para siempre. No habla. Se ha convertido en un viejo personaje lejano y extraño. Algo que se va difuminando poco a poco en medio de las nieblas del alma.

Creyentes que tenían fe la han ido perdiendo, y no se mueven por recuperarla. Cristianos que tenían confianza en Jesucristo han ido sufriendo decepciones dolorosas a lo largo de la vida, y ya les parece esfuerzo no necesario volver a confiar. Personas que un día rezaron y de cuyo corazón no brota hoy invocación ni súplica alguna.

Cuántos hombres y mujeres viven en una especie de ateísmo gris, insípido y trivial en el que se han ido instalando poco a poco y del que parece imposible ya resurgir.

Hay también quienes buscan a Dios sinceramente, y su búsqueda se hace difícil y dura. ¿Cómo creer en un Dios bueno cuando millones de personas mueren de hambre sin que, al parecer, nadie nos sintamos responsables? ¿Cómo creer en un Dios que se calla cuando los seres humanos se destruyen unos a otros y hacen imposible la convivencia? ¿No tenemos derecho a gritar también nosotros con el salmista: “Por qué escondes tu rostro, por qué duermes?” Ante tanta injusticia, fracaso y dolor, ¿donde está Dios?

El evangelista nos responde algo desconcertante. Dios ha venido al mundo. “Ha venido a su casa, y los suyos no lo han recibido”. No se puede decir nada más inaudito en palabras más sencillas. A Dios no hay que buscarlo en lo alto del cielo, gobernando el cosmos con poder inmutable o dirigiendo la historia de la humanidad con mirada indiferente.

Dios está aquí, con nosotros, entre nosotros y en lo más profundo de nuestro ser. Dios está precisamente donde hemos dejado de buscarlo. Dios está en un hombre que nació pobremente en Belén y terminó ejecutado sin poder ni gloria alguna, en las afueras de Jerusalén.

Dios está en nuestra carne, nuestra impotencia y nuestro dolor. No es una metáfora piadosa decir que hoy Dios “pasa miedo en la UCI afectado por la covid”, “muere de hambre” en la Republica centroafricana, “está en paro” entre nosotros o “es ametrallado” en Siria o Kenia.

Aunque nuestra fe sea a veces “una llaga abierta” que nos hace gritar: “¿Donde está Dios?”, seguimos creyendo que Dios está con nosotros, sufriendo nuestros sufrimientos, luchando nuestras luchas y muriendo nuestra muerte. Por eso mantenemos viva la esperanza.

 

Si quieres ver la hoja de participación de la Unidad Pastoral para este tres de enero. PINCHA ABAJO



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