Unidad Pastoral Santa María de Olárizu
Áreas pastorales
Cerca de tí
comentario a to3 260125

Quizás hemos oído la historia del huevo de Colón. En ella se dice que Cristóbal Colón, estaba entre varios geógrafos de origen noble que lo criticaban diciendo que: "Encontrar una nueva ruta comercial hacia la India, era imposible, inviable”. Este desafía a sus críticos, a que intentaran que un huevo se sostuviera en su punta, sin ayuda externa alguna, solo con el huevo mismo. Sus rivales, tratan y tratan y terminan por rendirse, Colón lo hace golpeando el huevo en la mesa para aplanar su punta más redondeada, lográndolo así.
Creo que igual de genial y sencillo quien puso nombre a la actuación y el mensaje de Jesús y lo resumió diciendo que Jesús era y proclamaba la «Buena Noticia de Dios». Más tarde, los demás evangelistas emplean el mismo término griego (evangelio) y expresan la misma convicción: en el Dios anunciado por Jesús, las gentes encontraban algo «nuevo» y «bueno».
Algo pasa cuando ese Evangelio no es leído, en medio de nuestra sociedad indiferente y descreída, como algo nuevo y bueno para el hombre y la mujer de nuestros días.
Algo, cuando se busca lo que proporciona la ciencia, la técnica o el progreso y no lo que se pueda encontrar en el Dios anunciado por Jesús. Algo cuando no sabemos cómo vivir la fe en Dios en nuestro ambiente, en nuestro trabajo, en nuestra familia.
Si abrimos el evangelio que se nos ha ofrecido estas navidades en los templos de la unidad pastoral Santa María de Olárizu, y reconocemos en ese Evangelio la voz de Jesús, los creyentes nos encontramos con un Dios desde el que podemos sentir y vivir la vida como un regalo que tiene su origen en el misterio último de la realidad que es Amor. Me pongo un poco personal. Para mí es bueno no sentirme solo y perdido en la existencia ni en manos del destino o el azar. Es motivo de gozo, de alegría contar con Alguien en quien puedo confiar y a quien puedo agradecer la vida.
En el Evangelio de Jesús me encuentro con un Dios que, a pesar de mis torpezas, me da fuerza para defender la libertad mía y de los demás sin terminar siendo esclavos de cualquier ídolo; da fuerza para seguir aprendiendo formas nuevas y humanas de trabajar y de disfrutar, de sufrir y de amar. Para mí es bueno poder contar con la fuerza de mi pequeña fe en ese Dios.
En el Evangelio de Jesús los creyentes o por lo menos yo encuentro un Dios que despierta mi responsabilidad para no desentenderme de los demás. Puedo hacer pocas y pequeñas cosas, pero sé que puedo, podemos contribuir a una vida más digna y más dichosa para más gente pensando sobre todo en los más necesitados e indefensos. Para mí es bueno creer en un Jesús que me recuerda lo necesario, lo vital de relacionarse con Dios, vivir en la confianza en un Padre Amor y escuchar a ese Dios que me pregunta con frecuencia qué hago por mis hermanos. Me hace vivir con más lucidez y dignidad.
En el Evangelio de Jesús me encuentro con un Dios que nos ayuda a entrever que el mal, la injusticia y la muerte no tienen la última palabra. Es una convicción que me sale en cada funeral, cada vez que hago referencia a una guerra, a una violencia, a una prepotencia, a un silencio cómplice, a…
Un día, lo bueno, lo justo, lo bello que aquí no ha podido ser, lo que ha quedado a medias, los anhelos más liberadores y los deseos de salvación más íntimos alcanzarán en Dios su plenitud. A mí me hace bien vivir el cuidado y el cariño así como esperar la muerte de mi ser más querido, con quien vivo, con esta confianza.
Cada uno de nosotros decide cómo quiere vivir y cómo quiere morir por acción o por omisión. Cada uno ha de escuchar o hacer oídos sordos a su propia verdad. Para mí no es lo mismo creer en Dios que no creer. A mí me hace bien poder hacer mi recorrido por este mundo sintiéndome acogido, fortalecido, perdonado y salvado por el Dios revelado en Jesús.
Si quieres ver la hoja de participación de una de las parroquias de la unidad pastoral santa María de Olárizu para este domingo. PINCHA ABAJO.