Unidad Pastoral Santa María de Olárizu
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comentario a tc1 260222

El relato de las «tentaciones de Jesús» no es una historia solo de Jesús, ni tampoco solo para Jesús, ni fácil porque Jesús lo puede todo.
Es un aviso para todos. No todo lo legal es del evangelio. Hay apuestas que pervierten y corrompen la vida desde su raíz. El relato advierte de que podemos arruinar nuestra vida si nos desviamos del camino que sigue Jesús.
La primera tentación lo señala. Parece que a Jesús se le ofrece algo inocente, bueno: poner a Dios al servicio de su hambre tras un largo ayuno. «Si eres Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes».
Jesús, lucido y rápida, con puntería reacciona: «No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios».
Jesús no hace de su necesidad de comer un absoluto. Dicho de otro modo: No pondrá a Dios al servicio de su propio interés, si no que pone su vida en el horizonte del proyecto del Padre. Lo primero, buscar el reino de Dios y su justicia. El primer movimiento, escuchar la Palabra de Dios.
En el primer mundo nos rodea la “tentación del pan”. Reducir el horizonte de nuestra vida a la satisfacción de nuestros deseos; vivir obsesionados por un bienestar siempre mayor, hacer del consumismo indiscriminado y sin límites el ideal casi único de nuestras vidas.
Y oímos mucho mensaje seductor y engañoso repite que ese es el camino a seguir hacia el progreso y la liberación. Hace falta ver sus consecuencias: mucho consumo sin límites, mucha búsqueda de autosatisfacción, mucho vacío, mucho sinsentido en las personas, mucho egoísmo, insolidaridad e irresponsabilidad en la convivencia.
Y podemos seguir… mucha soledad no deseada, incluso mucho suicidio (cada dos días uno el año pasado en la comunidad autónoma).
Y otros “mucho” que NO nos duelen tanto: mucho estar encerrados en nuestro bienestar, mucho vivir anestesiados ante el sufrimiento de los demás en nuestra ciudad (p. Ej: los que no son de nuestro país, los ocupas, los…), mucho quedarnos cómodos ante las barreras que se les ponen o les ponemos.
La experiencia que tuvo Jesús y su respuesta es una semilla que hemos de sembrar en nuestra vida esta cuaresma: no solo de bienestar vive el ser humano. Es tiempo para que cultivemos el espíritu, para conocer el amor y la amistad, es momento para desarrollar la solidaridad con los que sufren, es tiempo para escuchar nuestra conciencia con responsabilidad, es cuaresma para abrirnos al Misterio último de la vida con esperanza.
Si quieres ver la hoja de participación de una de las parroquias de nuestra unidad pastoral para este primer domingo de cuaresma. PINCHA ABAJO.