Unidad pastoral Santa María de Olárizu / Olarizuko Andre Maria Pastoral Barrutia

Sábado 20 de Junio del 2026

comentario a to12 260621

fano


En un momento de silencio escuchemos el corazón. Cuando nuestro corazón no está latiendo con un amor fuerte o una fe firme, fácilmente queda nuestra vida a merced de nuestros miedos. A veces es el miedo a perder prestigio, seguridad, comodidad o bienestar lo que nos detiene al tomar las decisiones. No nos atrevemos a arriesgar nuestra posición social, nuestro dinero o nuestra pequeña felicidad.

Otras veces nos paraliza el miedo a no ser acogidos. Nos atemoriza la posibilidad de quedarnos solos, sin la amistad o el afecto de las personas. Tener que enfrentarnos a la vida diaria sin la compañía cercana de nadie.

Con frecuencia vivimos preocupados por quedar bien. Hacer el ridículo, confesar nuestras convicciones, dar testimonio de nuestra fe nos da miedo. Tememos las críticas, los comentarios y el rechazo de los demás. No queremos ser clasificados de “raros”. Otras veces nos invade el temor al futuro. No vemos claro nuestro porvenir. No tenemos seguridad en nada. Quizá no confiamos en nadie. Nos da miedo enfrentarnos al mañana.

Y aparece la tentación. Es tentador para los creyentes buscar en la religión un refugio seguro que nos libere de miedos, incertidumbres y temores. Y la fe, la fe de verdad no es excusa, no es agarradero fácil de pusilánimes, cobardes y asustadizos.

La fe confiada en Dios, la fe que vivía Jesús y que nos invita a vivir a sus seguidores, no conduce al creyente a eludir su propia responsabilidad ante los problemas. No le lleva a huir de los conflictos y encerrarse cómodamente en el aislamiento. Al contrario, la fe en Dios mueve su corazón a vivir con generosidad y de manera más arriesgada. Es confianza viva en el Padre que le ayuda a superar cobardías y miedos para defender con audacia y libertad el reino de Dios y su justicia.

La fe no crea cobardes, la fe crea personas resueltas y audaces. No encierra a los creyentes en sí mismos, los abre más a la vida problemática y conflictiva de cada día. No los envuelve en la pereza y la comodidad, los anima para el compromiso.

Cuando un creyente escucha hoy con los oídos, con la cabeza, con el corazón, con su vida las palabras de Jesús: «No tengáis miedo», no se siente invitado a eludir sus compromisos, sino alentado por la fuerza de Dios para enfrentarse a ellos.

 

Si quieres ver la hoja de participación de una de las parroquias de la Unidad Pastoral Santa María de Olarizu para este domingo que Jesucristo propone que no nos dejemos “tener” por el miedo. PINCHA ABAJO



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