Unidad pastoral Santa María de Olárizu / Olarizuko Andre Maria Pastoral Barrutia

Sábado 07 de Febrero del 2026

comentario a to5 260208

fano


Jesús a sus seguidores y les dice lo que ve en ellos. El pequeño grupo en aquel imperio de Roma, es, ha de ser «sal» que necesita la tierra y «luz» que le hace falta al mundo.

«Vosotros sois la sal de la tierra».

Las gentes entienden el lenguaje de Jesús. Todos saben que la sal sirve para dar sabor a la comida y para preservar los alimentos de la corrupción. Así, los discípulos de Jesús han de contribuir a que las gentes saboreen la vida y cuiden de que las personas, ni las relaciones, ni la vida caigan en la corrupción.

«Vosotros sois la luz del mundo». Sin la luz del sol, el mundo queda en tinieblas: en medio de la oscuridad no podemos orientarnos ni disfrutar de la vida. Los discípulos de Jesús pueden aportar luz necesaria para orientarnos, ahondar en el sentido último de la existencia y caminar con esperanza.

Otro detalle. Aislada en un recipiente, la sal no sirve para nada. Es en contacto con los alimentos y disuelta en la comida que da sabor a lo que comemos. Y la luz, si permanece encerrada y oculta, no alumbra a nadie. Solo cuando está en medio de las tinieblas puede iluminar y orientar. Una Iglesia aislada del mundo no puede ser ni sal ni luz.

Hemos oído y hemos de entender que un cristiano, una cristiana, una comunidad, nuestra unidad pastoral encerrada en sí misma, paralizada por miedos y demasiado alejada de problemas y sufrimientos no da sabor a la vida moderna y no ofrece la luz genuina del Evangelio... es decir, no hace su función. Por eso el reto «de salir hacia las periferias existenciales».

Pero… y si… creo que Jesús, ante nuestros miedos, nos diría algo así como: «Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir que una Iglesia encerrada y cómoda atada a las propias seguridades».

En un lenguaje más moralista nos diría que «El Evangelio nos invita siempre a correr el riesgo del encuentro con el rostro del otro».

Y para nosotros, nos recuerda que somos sal, recurso para conservar las cosas y que no se pudran. Hay actualmente valores que se están estropeando: la acogida, el respeto a toda persona en cuanto persona (y no solo por el nacimiento, la cultura, o cualquier otro criterio), el dialogo, la verdad (y no solo lo que me repiten los que a mí me convencen); el perdón que crea una sociedad más fraterna y libre… los creyentes, en nuestros ambientes, con lo que decimos y cómo lo decimos; con lo que hacemos y cómo lo hacemos podemos ser sal que reduce el riesgo de que nuestra sociedad se vaya pudriendo. Jesucristo en el evangelio hoy proclamado nos invita a ser sal. ¡Tenemos tarea!

 

Si quieres ver la hoja de participación de una de las parroquias de la unidad pastoral Santa María de Olarizu para este domingo. PINCHA ABAJO.


Attachments:
Download this file (260208 5 Ordinario A Hoja.pdf)hoja a to5 26[hoja 260208]527 Kb