Unidad pastoral Santa María de Olárizu / Olarizuko Andre Maria Pastoral Barrutia

Jueves 22 de Octubre del 2026

comentario a to30 261025

fano


 Hace una semana se habló en radio Vitoria hablando de las No monjas de Estíbaliz. Allí puestas por el Obispo. ¡un lío! Algún amigo que no comparte nuestra fe me ha dicho que el catolicismo resulta difícil de entender y complicado en ese horizonte que llamamos Dios. Total, pasé un rato explicando la noticia. Era hablar de lo religioso y no acercaba a Dios y de lo que se trata, para los creyentes, es presentar ese Dios de Jesús. Un Dios cercano, creador de vida, un Dios preocupado por el ser humano.

En el evangelio del domingo pasado, Jesús habla de impuestos… y en su respuesta aparece Dios, horizonte, sentido y razón de vida. Hoy insiste en lo mismo. Sea para pillarle, como el domingo pasado, sea para entenderle como en el evangelio que he proclamado, Jesús resume lo esencial en: lo primero es «amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu ser»; lo segundo es «amarás a tu prójimo como a ti mismo».

La afirmación de Jesús es clara. El amor es todo. Lo decisivo en la vida es amar. Ahí está el fundamento de todo. Por eso, cada creyente pretende vivir ante Dios y ante los demás en la actitud de amor. Sin perdernos en cosas secundarias ir a lo esencial. Del amor arranca todo lo demás. Sin amor, todo queda desvirtuado.

Amor a Dios… Jesús no habla de sentimientos o emociones de nuestro corazón; tampoco de rezos y oraciones. Amar al Señor, nuestro Dios, con todo el corazón es reconocer a Dios como Fuente última de nuestra existencia; es despertar en nosotros una adhesión total a su voluntad y responder con fe incondicional a su amor de Padre de todos.

Jesús es especial. Su respuesta acaba, en la primera parte, con el primer mandamiento, y añade más porque no hay padre sin hijo, sin hijos.

No es posible amar a Dios y vivir de espaldas a sus hijos e hijas. Un cristiano que predica el amor a Dios y se olvida de los que sufren es una gran mentira. La única postura humana ante cualquier persona que encontramos en nuestro camino es amarla y buscar su bien como quisiéramos para nosotros mismos.

¡Uf! Sí, lo sé, suena a lo de siempre, a demasiado viejo, demasiado gastado y poco eficaz. Sin embargo, si valoramos las actitudes que notamos en tantos seres humanos es inmensamente necesario. En este mundo de prioridades. “America primero”; “nosotros primero”; y de realidades como la soledad, la sentida por adolescentes que se desborda en el suicidio juvenil; la soledad de los mayores, el aislamiento del que va por la calle con el móvil; de los que paseamos por Salburua y cuando nos cruzamos con otros cada vez nos saludamos menos, cada vez menos cruzamos nuestra mirada con el otro y menos un saludo…

La lista de detalles es larga e indica algo: quizás el primer problema en el mundo es la falta de amor, esa falta que va deshumanizando una y otra vez los esfuerzos y las luchas por construir una convivencia y una convivencia más humana.

Los seguidores de Jesús tenemos nuestra responsabilidad. El mundo necesita testigos vivos que ayuden a creer en el amor, pues no hay un futuro esperanzador para el ser humano si termina por perder la fe en el amor.

Hay cosas que no están en nuestra mano, pero otras muchas sí. El amor se muestra en un “¡buenos días!”; en un “¡buenos días!” a todos y a cada uno de los que nos encontramos en nuestro diario caminar. Tenemos referencia en Jesús, tenemos motivación en él.

 

Si quieres ver la hoja de participación de una de las parroquias de la Unidad Pastoral Santa María de Olárizu para este domingo. PINCHA ABAJO


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