Unidad pastoral Santa María de Olárizu / Olarizuko Andre Maria Pastoral Barrutia

Viernes 12 de Abril del 2024

comentario B TC1 240218

fano


Marcos nos dice que el Espíritu lo impulsó a Jesús hacia el desierto. Se quedó allí cuarenta días, siendo tentado por Satanás;

vivía con las fieras y los ángeles le servían. Así, de forma muy breve, evoca las pruebas a las que se enfrentó Jesús durante toda su vida hasta su ejecución en la cruz.

Después de conocer su historia, sabemos que la vida de Jesús no ha sido ni fácil ni tranquila. Ha vivido impulsado por el Espíritu, y ha sentido en su propia carne las fuerzas del mal. Su entrega al proyecto de Dios le lleva a vivir una existencia trenzada de conflictos y tensiones. De él hemos de aprender sus seguidores a vivir en tiempos de prueba.

Así podemos entender las claves de estas breves frases que hemos oído en el evangelio.

“El Espíritu empujó a Jesús al desierto”. Lo lleva por caminos de pruebas, riesgos y tentaciones, lo contrario a una vida cómoda. Con unas prioridades: Buscar el reino de Dios y su justicia, anunciar a Dios sin falsearlo, trabajar por un mundo más humano. Vivir con estas claves es fuente de conflictos con lo establecido. Lo fue para Jesús y Io será para sus seguidores.

“Se quedó en el desierto cuarenta días”. El desierto, lugar inhóspito y nada acogedor nos hace pensar en pruebas y dificultades. Es lugar para aprender a vivir de lo esencial, y también peligroso para quien queda abandonado a sus propias fuerzas.

“Tentado por Satanás”. Satanás significa “el adversario”, fuerza hostil a Dios y a quienes trabajan por su reinado. En la respuesta que demos a la tentación se descubre qué hay en nosotros de verdad o de mentira, de luz o de tinieblas, de fidelidad a Dios o de complicidad con la injusticia.

No sólo cuarenta días, toda su vida. Jesús se mantendrá vigilante para descubrir a “Satanás” en las circunstancias más inesperadas. Así podrá decir a Pedro: “Apártate de mí, Satanás, porque tus pensamientos no son los de Dios”. Mirada atenta a todo momento, como nos propone nuestro lema bienal, atentos a lo que nos puede desviar de Dios.

“Vivía entre alimañas y los ángeles le servían”. Las fieras evocan los peligros que amenazarán a Jesús. Los ángeles sugieren la cercanía de Dios, que bendice, cuida y sostiene. Así vivirá Jesús: atento a los “zorros” de cada momento como llamó a Herodes, preocupado por los excluidos y rechazados y buscando en la oración la fuerza del Padre. Así hemos de vivir nosotros.

Iniciamos la cuaresma y vivimos un cambio de época. Lo de antes, no vale. El futuro todavía no tiene nombre, los “zorros” de esta época van al beneficio, el poder, la manipulación, la división… en estos tiempos difíciles hemos de hacer crecer en nosotros la mirada de Jesús. El Espíritu de Dios nos empuja en las situaciones que vivimos. Si lo hacemos al estilo de Jesús, saldremos un día una Iglesia más fiel a nuestro Señor.


Si quieres ver la hoja de participación de una de las parroquias de la Unidad pastoral para este primer domingo de cuaresma. PINCHA ABAJO


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