Unidad pastoral Santa María de Olárizu / Olarizuko Andre Maria Pastoral Barrutia

Martes 26 de Octubre del 2021

comentario B TO 25 210919

fano


Tras esta pandemia pensaba que me había acostumbrado a no dar abrazos. Es más mi primer gesto es ese saludo que evita el contacto físico, nos vale con el visual movimiento de cabeza. Pero… hace poco me saludó desde la acera de enfrente una conocida que no veía desde antes del confinamiento que nos aisló durante meses y, lo primero, fue acercarme y darle un abrazo. ¡Qué importante son! ¡Cuánto dicen de una relación! Son expresión de confianza, de amistad, unión y, a veces, de comunión.

Digo esto del evangelio y ha sido el gesto que hoy, como nunca, me ha resultado llamativo. Jesús abraza al niño…. Un gesto que nosotros hemos de entender y actualizar.

Pongámonos en situación. Camino de Jerusalén, Jesús instruye a sus discípulos sobre el final que le espera. Una vez más les dice que será entregado en manos de los hombres y estos lo matarán, pero Dios lo resucitará. Marcos dice que “no entendían lo que decía, y les daba miedo preguntarle”. No es difícil reconocer en estas palabras la pobreza de muchos cristianos de todos los tiempos. No entendemos a Jesús y nos da miedo ahondar en su mensaje.

Al llegar a Cafarnaún, Jesús les pregunta: “¿De qué discutíais por el camino?”. Los discípulos callan, avergonzados. El texto dice que, por el camino, habían discutido sobre quién era el más importante. Ciertamente es vergonzoso ver a Jesús, que camina entre conflictos a Jerusalén y hacia la cruz, acompañado por un grupo de discípulos llenos de estúpidas ambiciones. ¿De qué discutimos hoy en la Iglesia mientras decimos seguir a Jesús?

Una vez en casa, Jesús se dispone a darles una enseñanza. La necesitan. Estas son sus primeras palabras: “Quien quiera ser el primero que sea el último de todos y el servidor de todos”.

Para Jesús, la verdadera grandeza consiste en servir. El primero no es el que ocupa un cargo importante, sino quien vive sirviendo y ayudando a los demás. Los primeros en la Iglesia no son los jerarcas, sino esas personas sencillas que viven ayudando a quienes encuentran en su camino. ¿Nos lo creemos? ¿Lo vivimos?

Cuando vemos nuestra Unidad Pastoral, esta parroquia, ¿vemos que es un grupo de personas y un lugar donde todos pensamos en los demás? ¿Nos define que somos una comunidad donde estamos atentos a quien más nos pueda necesitar?

Jesús pone un ejemplo gráfico.

Se sienta y llama a sus discípulos. Luego acerca un niño y lo pone en medio de todos. Es símbolo de las personas débiles y desvalidas: los necesitados de acogida, apoyo y defensa.

Pensemos cómo hacemos realidad que estén los descartados, los desechados en el centro de nuestra Unidad Pastoral, de nuestra eucaristía, de nuestra atención.

Luego Jesús abraza al niño. Los discípulos lo pueden recordar así: identificado con los débiles. Mientras tanto les dice: “El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado”.

He vuelto a recordar el abrazo que he comentado al inicio. ¡Qué suerte si al ir a la cama puedo, podemos recordar los abrazos dados y crezca en nosotros la alegría del Evangelio!

 

Si quieres ver la hoja de participación de la Unidad Pastoral Santa Maria de Olarizu para este domingo. PINCHA ABAJO.


Attachments:
Download this file (25 Ordinario B 202.pdf)hoja de pueblo B TO 25 21[hoja de pueblo 210919]1895 Kb