Unidad pastoral Santa María de Olárizu / Olarizuko Andre Maria Pastoral Barrutia

Lunes 26 de Julio del 2021

comentario B TP 10 210606

cartel


Todos los cristianos lo sabemos. La eucaristía dominical se puede convertir fácilmente en un “refugio religioso” que nos protege de la vida conflictiva en la que nos movemos a lo largo de la semana. Es tentador ir a misa para compartir una experiencia religiosa que nos permite descansar de los problemas, tensiones y malas noticias que nos presionan por todas partes.

A veces somos sensibles a lo que afecta a la dignidad de la celebración, pero nos preocupa menos olvidarnos de las exigencias que entraña celebrar la cena del Señor. Molestan las normas puestas por la covid a la procesión del día del Corpus con el obispo alrededor de la catedral nueva, gesto que intenta que brille, gesto que algunos grupos acompañan con gusto… pero podemos seguir celebrando rutinariamente la misa sin escuchar las llamadas del Evangelio.

El riesgo siempre es el mismo: comulgar con Cristo en lo íntimo del corazón sin preocuparnos de comulgar con los hermanos que sufren. Compartir el pan de la eucaristía e ignorar el hambre de millones de hermanos privados de pan, de techo, de trabajo, de acogida, de justicia y de futuro.

La crisis de 2008 dejó tocada nuestra sociedad, la crisis motivada por la covid agrava los efectos de la crisis anterior mucho más de lo que nos temíamos. La cascada de medidas que se dictan irán haciendo crecer entre nosotros una desigualdad injusta entre otras causas porque los préstamos dados por la Unión europea habrá que pagarlos. (Ahora que no se dice unión económica europea es cuando más vueltas le damos al dinero que nos da y nos presta, ¡curioso!) Iremos viendo que incluso personas de nuestro entorno más o menos cercano se van quedando a merced de un futuro incierto e imprevisible.

Conoceremos de cerca inmigrantes privados de una asistencia sanitaria adecuada, enfermos sin saber cómo resolver sus problemas de salud o medicación, familias obligadas a vivir de la caridad, familias con dificultades para pagar la factura eléctrica, personas amenazadas por el desahucio, gente desasistida, jóvenes sin un futuro laboral estable claro... No lo podremos evitar. O endurecemos nuestros hábitos egoístas de siempre o nos hacemos más solidarios.

La celebración de la eucaristía en medio de esta sociedad en crisis puede ser un lugar de concienciación. Necesitamos liberarnos de una cultura individualista que nos ha acostumbrado a vivir pensando solo en nuestros propios intereses, para aprender sencillamente a ser humanos. Toda la eucaristía está orientada a crear fraternidad. El lema en castellano del cartel de Caritas: “seamos más pueblo”. Se convierte así en tarea y en reto.

No es normal escuchar todos los domingos a lo largo del año el Evangelio de Jesús sin reaccionar ante sus llamadas. No podemos pedir al Padre “el pan nuestro de cada día” sin pensar en aquellos que tienen dificultades para obtenerlo. No podemos darnos la paz unos a otros sin estar dispuestos a tender una mano a quienes están más solos e indefensos ante la crisis. No podemos comulgar con Jesús sin hacernos más generosos y solidarios.

Y, como hoy nos propone esta fiesta y el lema de Cáritas, no es posible vivir la eucaristía sin sentirnos y hacer de cada uno de nosotros, miembros de un gran pueblo que es el mundo. Herrikide gara.

 

Para ver la hoja de participación de la Unidad Pastoral para este día del Corpus. PINCHA ABAJO.


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