Unidad pastoral Santa María de Olárizu / Olarizuko Andre Maria Pastoral Barrutia

Miércoles 05 de Octubre del 2022

comentario C TO20 220814

fano


Hay que ser oportunos. Hay que ofrecer esa imagen aceptable, atrayente, sugerente, que no cree tensiones, que apetezca seguir y decirle sí, eso es lo mío... los políticos nos ofrecen clases prácticas de esto en cada aparición en televisión. Incluso las criticas más ácidas, no sé si radicales a la oposición al partido que habla, procuran decirse en ese tono, en ese estilo, en el envoltorio de un lenguaje que hace lo que oímos aceptable, razonable, atrayente.

Vamos, hoy ningún político que este gobernando o que quiera gobernar hablará que quiere prender fuego. Y a un político que se le quiera criticar se dirá que es un discurso incendiario.

La situación que se vive en España en estos momentos con escasez de agua e incendios en tantos lugares provoca escalofríos cuando se habla de prender fuego. ¡Prender fuego! ¡Lo que tenemos prohibido en tantos lugares!

Pues hoy, Jesús resume su vida entera con estas palabras insólitas:”Yo he venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo!”. ¿De qué está hablando Jesús? No es fácil precisarlo. Entre los estudiosos de la Biblia se sugieren distintas cosas. Yo os propongo que la imagen del “fuego” nos invita a acercarnos al misterio de la persona de Jesús de modo ardiente y apasionado.

El fuego que arde en su interior es la pasión por Dios y la compasión por los que sufren. Jamás podrá ser desvelado ese “fuego” que anima su vida entera. Su “ardor” no quedará encerrado en fórmulas dogmáticas ni en libros de sabios. Nadie escribirá un libro definitivo sobre él. Jesús atrae y quema, turba y purifica. Nadie podrá seguirlo con el corazón apagado o con piedad aburrida. Y a nosotros nos suena….¡el ardor de estómago! ¡Qué distinta referencia!

Su palabra hace arder los corazones. Se ofrece amistosamente a los más excluidos, despierta la esperanza en las prostitutas y la confianza en los pecadores más despreciados, es mecha que se enciende y enciende contra todo lo que hace daño al ser humano. Con su Palabra, se hace frente a los formalismos religiosos, los rigorismos inhumanos y las interpretaciones estrechas de la Ley. Nada ni nadie puede encadenar su libertad para hacer el bien. Nunca podremos seguirlo viviendo en la rutina religiosa o el convencionalismo de “lo correcto”.

Jesús enciende ante realidades que atan, ante situaciones injustas los conflictos, no los apaga. No ha venido a traer falsa tranquilidad, sino tensiones, enfrentamiento y divisiones. Incluso, en cada persona introduce el conflicto en el propio corazón. Si dejamos las defensas, el escudo de ritos religiosos o prácticas sociales llegará a nosotros el fuego de su llamada. Ninguna religión nos protegerá de su mirada. Ningún agnosticismo nos librará de su desafío. Jesús nos está llamando a vivir en verdad y a amar sin egoísmos.

Su fuego no ha quedado apagado al sumergirse en las aguas profundas de la muerte. Resucitado a una vida nueva, su Espíritu sigue ardiendo a lo largo de la historia. Los discípulos de Emaús lo sienten arder en sus corazones cuando escuchan sus palabras mientras camina junto a ellos.

Estamos viendo fuegos por toda la península… pero este fuego del evangelio y del evangelizador que es Jesucristo y que podemos ser cada cristiano ¿podríais decirme tres lugares, situaciones en los que lo habéis encontrado? ¿Dónde hemos experimentado la fuerza de su libertad creadora? ¿Cuándo arden nuestros corazones al acoger su Evangelio?

La fe cristiana parece extinguirse hoy entre nosotros, el fuego traído por Jesús al mundo sigue ardiendo bajo las cenizas. No podemos dejar que se apague. Sin fuego en el corazón no es posible seguir a Jesús.

 

Para ver la hoja de una de las parroquias de la Unidad para este domingo en puente festivo de agosto. PINCHA ABAJO.


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