Unidad Pastoral Santa María de Olárizu
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comentario a to26 260927

«En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios».
Jesús pronunció estas palabras contra los dirigentes religiosos de su pueblo. Son crudas.
Cuando Jesús hace esta afirmación… impresiona. Me impresiona porque está diciendo que conoce bien a los que tiene enfrente: ese “vosotros” que son los dirigentes religiosos del pueblo de Israel, conoce a los “publicanos” y conoce a las prostitutas. Y tiene certeza de lo que es el Reino que Dios quiere y en el orden que se entrar en él.
Conocer a alguien es más que saber lo que hace; es más que saber lo que opina, es llegar a su interior en lo que hacen, en lo que omiten, en lo que viven.
El papa, este año nos invita a fijarnos no en las prostitutas sino en otros pequeños, frágiles, vulnerables… los menores extranjeros. Esos que tanto están dando que hablar en los medios estos últimos dos meses.
El Papa, para todo el mundo, no solo para nosotros y los 20km cuadrados de Ceuta, escribe 6 folios y de estos menores, recodando al papa Francisco, dice que “se encuentran desprotegidos por tres motivos: porque son menores, extranjeros e indefensos; por diversas razones, son forzados a vivir lejos de su tierra natal y separados del afecto de su familia”. Aprovechando el lema “incluso uno solo de estos pequeños” y las llamadas que nos hace, apunta varios ámbitos, para nosotros recojo estos:
Incluso uno solo de estos pequeños, en el contexto de las instituciones civiles, nos insta a reafirmar el principio del interés superior del menor. Es urgente un cambio de perspectiva: hay que desplazar el eje del debate de la mera gestión de los flujos migratorios a la protección plena e inmediata de los derechos humanos.
Incluso uno solo de estos pequeños nos llama, en la vida eclesial, a convertir la hospitalidad en una práctica pastoral constante. No podemos limitarnos a delegar esta tarea a instituciones o asociaciones. Es necesario animar a las comunidades cristianas, animarnos nosotros, a integrar y valorar a los refugiados e inmigrantes como miembros de pleno derecho de la familia eclesial.
Incluso uno solo de estos pequeños nos llama, en nuestra vida personal, a abrir los ojos у el corazón para escuchar en profundidad su historia, sus miedos, sus sueños, superando esa indiferencia que reduce al ser humano a un dato que no nos afecta directamente.
Tenemos tarea si queremos superar la indiferencia y el rechazo que en no pocos de nuestros vecinos está apareciendo. Tenemos gozosa tarea si queremos escuchar, entender y atender, con actitud evangélica,
esas vidas con tan pocos años y tanta historia.
Si quieres ver la hoja de participación de una de las parroquias de la Unidad Pastoral para este domingo, jornada mundial de los migrantes y exiliados. PINCHA ABAJO.