Unidad pastoral Santa María de Olárizu / Olarizuko Andre Maria Pastoral Barrutia

Lunes 20 de Setiembre del 2021

LATIDOS DE ESPERANZA - ITXAROPEN TAUPADAK 2021-2023

anagrama


Latidos, con los que se percibe el corazón y cómo actúa. Latidos para mantener la vida. Latidos para bombear la sangre. Latidos, para percibir que no todo da lo mismo, que no todo y siempre es igual.


Y en nuestra unidad pastoral… lo mismo. Percibir qué nuestro corazón late. Notar cuál es su ritmo. Notar qué nos hace latir más deprisa y qué bombea nuestro corazón para la tarea que tenemos: anunciar el Reino de Dios y a Jesús, el maestro, el compañero, el hermano que nos regala un ritmo cardiaco especial, el ritmo que Dios marca para nuestro mundo.

Porque no todos los latidos que mueven el corazón ayudan a mover a las personas en la clave del evangelio, de la solidaridad, de hacer iglesia. Demasiadas veces los corazones y demasiados corazones laten para proteger alguna vida y olvidar la vida de los demás detrás de una coraza de indiferencia. Para estos, el ritmo de sus latidos solo se intensifica en función de los propios intereses.

Por eso es tan importante poner adjetivo a nuestros latidos. Para este bienio hemos puesto, la esperanza, latidos de esperanza, itxaropen taupadak.

lema

La esperanza que requiere poner en nuestro interior actitudes que se enraízan y crecen fuertes desde el evangelio y desde la relación personal con Dios y con Jesús. Relación en el trato personal con él y en los momentos comunitarios porque la esperanza autentica construye pueblo, hace unidad.

La esperanza que requiere desarrollar actitudes en la relación con los demás. Pero esas actitudes, como los ritmos y los latidos cardiacos las iremos desarrollando a lo largo de estos dos cursos en los tiempos litúrgicos que nos son tan queridos.

Que vuestros latidos sean de la esperanza que Dios quiere.

Que los latidos de la Unidad marquen el ritmo de la esperanza para todos, especialmente para los que menos tienen.

lema

Pensar en latidos de esperanza para todos nos recuerda el cuidado. Ahora que en nuestro primer mundo delegamos en las instituciones espedíficas: educativas, sanitarias, sociosantarias, servicios sociales sean recursos públicos o privados, en la iglesia el ejemplo de Jesús nos recuerda:

El afecto primario, aquel que ocupa su lugar entre los bienes que el dinero no puede comprar. Aquel que movió al samaritano.

Y en esta realidad en la que “llueve” tanto y con tanta fuerza (no solo el efecto meteorológico). Cuando tenemos que protegernos, el ejemplo de Jesucristo nos recuerda que hemos de elegir y hacerlo a su estilo. No escondernos en refugios que protegen y aíslan. Sino buscar paraguas que faciliten salir al encuentro de los necesitados que agradecerán, mientras están a la intemperie, una protección.

El cuidado de uno mismo, sí, pero sobretodo el cuidado del otro lo que expresa claramente que hay dos tipos de personas

Las que del dolor se hacen cargo

Y las que pasan de largo.

Nosotros estamos invitados a ser de las primeras. De esas que siempre ha habido. Al decir siempre no significa que se haya mantenido siempre ni que siempre haya sido en todos los sitios y culturas pero, en el yacimiento de a sima de los huesos de Atapuerca (Burgos) se encontraron los huesos de una niña de unos 10 años con discapacidad severa, con problemas sicomotores, con rasgos faciales desfigurados... Una niña que llegó hasta esa edad porque su comunidad la cuidó.

Es nuestro reto con el lema latidos de esperanza. Que sean latidos de creyentes que se hacen cargo de los débiles. Que cuidan de los que peor lo pasan, que buscan las condiciones para que todos puedan vivir como Dios quiere.